Tribuna abierta de opinión

Instituciones,Democracia y Libertad

jueves, 26 de noviembre de 2020

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 Artículo que será publicado por el Diario ULTIMA HORA de Palma, el sábado día 28 de Noviembre

 

CIUDADANOS SOCIALISTAS

Julián Delgado. Escritor

                       

“Ya que no pueden salvar la dignidad colectiva, salven la suya” les dice N. Redondo a los socialistas, frase a la que sigue un desolador silencio. Es una llamada inútil porque el PSOE se ha convertido en un fortín autoritario donde el que se mueve es laminado. Jaleado por sus socios, Sánchez está a punto de desarticular de hecho el sistema del 78, y para lograrlo, no hay deslealtad, insidia o infamia que no tenga cabida y justificación.     

A la España postergada, no es que los pactos de Sánchez nos quiten el sueño, como antes se lo quitaban a él, es que nos atenazan turbadoras pesadillas. Yo mismo soñé que estaba encerrado en una checa por decir que los pantanos de Franco eran útiles; amenazaban con aplicarme la eutanasia por mi diabetes; mis nietos me  hablaban el español como los indios de las películas; Otegi daba clases de democracia a sus víctimas, y Mohamed nos había organizado otra Marcha Verde en la costa andaluza.

La pesadilla se hace más angustiosa al comprobar que, mientras el Gobierno afloja los tornillos de la estructura del Estado, Inés le corteja y Casado ha dinamitado la unidad de la derecha. Confían unos en que la soberbia de Pedro explote un  día ante el chuleo de Pablo haciendo la guerra por su cuenta; otros, en que estalle un conflicto social cuando las colas del hambre sean tan largas como las del paro. Pero la situación es tan grave que exige tomar decisiones proactivas propias de una sociedad libre en peligro.

Sería necesario que Cs se refundara con orientación socialdemócrata, equiparable a otros partidos equivalentes de la UE y atrajera a los votantes de centro-izquierda leales a la herencia felipista. Los militantes de Cs. de centro derecha podrían incorporarse al PP; y este partido y Vox deberían confederarse de cara a las próximas elecciones. Esta remodelación del constitucionalismo sí tendría posibilidades de dejar en un rincón de la historia a la alianza  socialcomunista y separatista.

El nuevo escenario se debería completar con la formación de una plataforma ciudadana transversal compuesta por referentes de la cultura, el arte, la ciencia, la empresa, el deporte… que firmaran un manifiesto en defensa del actual sistema constitucional. Pues eso.

lunes, 23 de noviembre de 2020

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ

 

LA AZOTEA

 

REVOLUCIÓN DESDE ARRIBA

 

 

Con certeza desde luego, debo asegurar que hace varios años perdí el optimismo opinando sobre política nacional de manera verbal cuando me preguntan, o por escrito en esta Azotea. Y es que, la Constitución de 1978 en su mayor parte moderna, avanzada y hermosa fue, durante estos veinticuatro últimos años, pasto de los peores políticos de la Historia de España desde Fernando VII. Desaparecido de la escena Felipe González, con sus sombras, el PSOE comienza un declive hacia el abismo del socialismo radical y antidemocrático, recordando tantos y tan perversos momentos vividos en la Historia desde 1936. Igualmente, el PP desde la desaparición de Aznar, salvando los avances formidables en economía de la era Rajoy, cae en el burocratismo económico de las cuentas nacionales y se olvida de la política como actividad en la búsqueda incesante de regeneración, que permita una sociedad con bienestar, sin duda y necesariamente, pero también con dignidad y libertad. Todo ello, conviviendo con el azote de una corrupción insoportable, tan espesa como en general impune.   

Y claro, sin resolver el modelo territorial, necesitado de una profunda reforma del Titulo VIII de la CE, que desde hace tantos años vengo reclamando con insistencia la imperiosa necesidad de modificar, hasta que parezca lo que parecía querer ser. Porque su permanencia nos conducirá a una crisis más profunda y desgarradora que la económica, que ya es decir, ante la quiebra del Estado o el rescate que viene. Muñoz Machado ya advertía en su Informe sobre España, hace ocho años, que el mencionado Título es un desastre sin paliativos; complejo de normas muy defectuosas técnicamente que se juntaron sin mediar ningún estudio previo sobre las consecuencias de su aplicación. Es hora de repensar el Estado o destruirlo, insistía el ilustre jurista, pero quizá el panorama se acerque más al afán de destruirlo, sin ni tan siquiera repensarlo.

No quisiera mantener lo que decía Maquiavelo de que la política es el arte del engaño, en cuyo caso, el sanchismo sería una escuela de consumados maestros. Sino más bien recordar y aplicar la más que conocida e ingeniosa frase de G. Marx de, es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. En ello la duda sobre los que nos desgobiernan no existe, pero siempre que se vincule a una intencionalidad perversa de ir modificando torticeramente el ordenamiento jurídico, hasta la destrucción del sistema que, precisamente les permite encaramarse a un poder democrático, hasta transformarlo en una dictadura enlazada al mal llamado Socialismo del siglo XXI. El miedo a una España chavista se convierte en el pasmo de Europa.

Miren, ya la realidad constitucional es muy otra de la legalidad constitucional. La Constitución real es el sanchismo, guiado por el populismo comunista del podemismo que presta la ideología de que aquél carece. De nuevo estamos, quien iba a decirlo, ante una revolución desde arriba, desde el Estado, cuando es en el Estado donde se necesita un complejo muy bien coordinado de reformas. No lo esperen porque nos preparan una reforma desde Estado mismo. Y para eso, ya saben, la Constitución, con la Corona, la separación de Poderes, la Justicia independiente, el imperio de la ley, el principio de legalidad, la libertad de expresión, las libertades individuales o la libertad educativa, sobran; porque sencillamente son un obstáculo para alcanzar el objetivo final.  

Poco a poco, imparable, se va laminando el entramado constitucional y se va desintegrando la Nación. Ya ven, en Cataluña la otrora ilustre burguesía, ya tiene perdido el poder al ser engullida por la Izquierda Republicana y Podemos; de manera que el procès es en sentido inverso al previsto por estos patriotas. Y en el País Vasco, la soberbia, finolis y estúpida elite salida de Deusto y aledaños, está también a punto de ser desalojada, a manos de sucesores de genocidas, aliados con la izquierda comunista; tanta sangre, sufrimiento y éxodo, parece dar un dramático y penoso resultado. Y la semilla fructifica por su sencillez e impunidad, de forma parecida, en Navarra, Baleares, Valencia, incluso Galicia.

Hoy es el Poder Judicial, mañana el Tribunal Constitucional; hoy la enseñanza, mañana la libertad de expresión; hoy el ridículo y alucinante viaje real a Bolivia, con firma descarada del Tratado multilateral contra el fascismo, mañana asimilar por integración la invasión masiva de inmigrantes ilegales, mientras se exige certificados de PCR a los legales viajeros que llegan por puertos y aeropuertos.

Pues ya digo. El resto de la burguesía española, democrática y constitucionalista va a ser definitivamente desalojada del Poder y para siempre, como dijo el ilustre y tenebroso podemita. De manera que o juntos o desaparecerán en el barullo de lo que se barrunta. Europa quizá vuelva a ser la solución y debe ser invadida de mensajes, no solo parlamentarios, pidiendo apoyo para mantener la democracia española. Y ojalá no se olvide que el Estado ni crea ni concede la Libertad, porque la esencia del Estado de derecho es su sometimiento a la ley una vez promulgada. Pero si no hay Libertad ¿para qué hablar de Derecho?

domingo, 15 de noviembre de 2020

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ

 

LA AZOTEA

 

¡SÍ SE PUEDE ¡

 

Aun resuena en el hemiciclo de los Diputados la voz suave, diabólica, del enmoñado y avieso barrabás de la democracia, alabando el brillante discurso del líder conservador y enlazando el nudo de sus palabras con la mejor tradición liberal de Cánovas. Como si el canovismo hubiese sido un sistema liberal y no fórmula política para mantener la legitimidad en la defensa del orden social. Esa era entonces la mayor legitimidad. Pero el no tan ilustre comunista trata de despreciar cualquier atisbo de liberalismo, aunque no venga a pelo y resulte doctrinal e históricamente falso. Lo mismo hubiera acusado a Casado, de copiar sus palabras a Pérez Galdós, encasillando éste en el krausismo. Si el déspota estalinista ya era el mayor peligro para la democracia antes de acceder al Gobierno, ahora es la trituradora del sistema por las buenas y, cuando pueda, utilizando la dinamita oculta en el Gobierno basura que vicepreside.

Este abyecto político es portador de firme ideología totalitaria que la va expandiendo en negros capítulos, alguno de los cuales incluso saltó al BOE para vergüenza de España y la UE. Pero mientras llega la gran oportunidad de asalto definitivo al poder, exhala creencias, como interpretaciones de la realidad más allá de los datos disponibles. Pero no crean, sus mensajes malévolos y perniciosos tienen calado en parte de la burguesía, incluso entre la culta e influyente. Ahí tienen al otrora ilustre L.M. Ansón y su estúpido y desubicado artículo NORMALIDAD INSTITUCIONAL en el Diario El Mundo del pasado día 11 de Noviembre, a raíz del bochornoso viaje a Bolivia del Rey acompañado o acompañando al zarrapastroso y acantinflado bolivariano, en este caso disfrazado con traje y corbata. Para este académico del derrumbe y monárquico para más inri, “Iglesias ha demostrado una vez más ser un hombre serio y responsable” y también “que la cohabitación es posible” repitiendo una vez más que, “a Iglesias había que integrarle, no excluirle”. Seguramente, sueña aun con dirigir el Izvestia de la nueva normalidad institucional.

Miren, la demolición del Estado constitucional de 1978, está en marcha acelerada y los golpistas por capítulos se mueven mejor, incluso en la opinión pública internacional, presentando una imagen moderada e inclusiva, alejada de la intransigencia de una derecha franquista y anquilosada en sus privilegios. A poco que el proceso avance, podríamos ver a las Instituciones europeas volcando recursos a manos llenas para salvar la democracia española, pero del fascismo que predica la extrema derecha. De manera que la idiocia que inunda los ansones y sus círculos del Ibex, quedará rebasada por la ola destructora del sanchismocomunismo que avanza sin detenerse ni ante la Constitución ni el resto del ordenamiento jurídico. Con descaro, no respeta el Parlamento, logrando su complicidad y silencio, transformándolo en buzón de Decretos Leyes; o despreciando las Instituciones democráticas, convertidas en un mercado repugnante de nepotismo jeta y desvergonzada caradura. Limitando las libertades básicas y tratando de acabar con la libertad de expresión en prensa y en internet. Volviendo a una política educativa que sonrojaría, por imposible, en el franquismo. Doblegando las clases medias, soporte de las modernas mesocracias, mediante políticas fiscales abrasadoras que las transformen desde la autosuficiencia y punta de lanza del progreso y del libre pensamiento, en clases temerosas del poder, dependientes y dóciles a las mentiras del totalitarismo.   

Ya dijo Maquiavelo que, la naturaleza de los pueblos es muy poco constante: resulta fácil convencerles de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos. Pues en eso estamos, en un paisaje de gentío dividido, pero sin llegar a creer lo que ya aparece en un horizonte cada día más amenazador y cercano. Una Constitución tan rebasada como inútil donde ya no parece ni disuasorio su contundente artículo octavo, donde la misión estricta que se asigna a las FFAA es garantizar la soberanía, independencia, integridad territorial y el ordenamiento constitucional. ¿Y el golpe de Estado en Cataluña que volverá a producirse tras el indulto? ¿Y las fechorías preparatorias de PNV y Bildu, tanto en el PV como en Navarra? ¿Y el asalto pretendido al Poder judicial? ¿Y la anulación del castellano en gran parte del territorio nacional? ¿Y la laminación de libertades, entre las que destaca el artículo 27 completo? ¿Y el desprecio continuo a la Corona, en que el Rey como Jefe del Estado resulta arrinconado cuando no humillado? Pues ahí las tienen, como una ONG, preparando el cobijo para la avalancha insostenible de inmigración masiva, tan ilegal como insoportable.

La desaparición del socialismo democrático, absorbido por el sanchismo, representa el mayor desastre político desde 1975. Y parece de difícil explicación que los restos de aquél permanezcan en silencio cómplice de tanto desafuero, aceptando que un personaje sin escrúpulos, sin principios, sin talla suficiente y sin ideología, borre la imagen del socialismo moderno, constitucionalista, progresista y defensor de la libertad que surgió de Suresnes. Su falta de ideología y su sobra de ambición, soberbia chulesca e insultante, hace dejar el timón de la Nación española en un comunista vulgar, de ideología, este sí, tiránica, disolvente y liberticida; lógicamente apoyado por independentistas radicales, filoetarras y tontos útiles de todos los territorios que, hasta escriben en los periódicos.

Pues SÍ SE PUEDE y se debe, acabar con esta deriva antidemocrática y suicida, antes que sea irreversible la situación, e inevitable el drama o la tragedia. Sí se puede hacer un esfuerzo de entendimiento entre las fuerzas democráticas y constitucionalistas para finalizar este periodo negro, y parece que imparable, del sanchismocomunismo. Sí se puede y se debe pedir auxilio a las Instituciones europeas, para evitar sea posible en España lo que agraciadamente no fue en Grecia. SÍ SE PUEDE Y SE DEBE. Pues eso.     

 

 

 

jueves, 12 de noviembre de 2020

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 

ARTÍCULO QUE SERÁ PUBLICADO EN EL DIARIO MALLORQUÍN ULTIMA HORA, EL PRÓXIMO DÍA 14 DE NOVIEMBRE

 

 

LA LIBERTAD EN PELIGRO

JULIÁN DELGADO. ESCRITOR

 

La desfachatez de Sánchez no tiene coto, se cree dueño de este país y lo vende en porciones para satisfacer sus intereses. Convertido en el mayor embustero de la democracia, miente y tergiversa para adecuar los hechos a una interpretación de los mismos que le favorezca.  

Para imponer su relato, través de esa anomalía política que es el control implacable de los medios de comunicación y de la cultura en general, desde la enseñanza hasta el cine, ayudado por los intelectuales de guardia, ha añadido a su gobernanza, sobre la mentira masiva, la propaganda amenazante. Nos impone una dictadura ideológica con la Memoria Democrática, blanqueando a Bildu, se ha apoderado de buena parte del Poder Judicial con el nombramiento de su ministra y amiga de Garzón como Fiscal General y, a pesar de las advertencias de la UE, pretende conseguir un control total.

Para ello le es preciso, primero, matar la libertad. No le basta la autocensura que adopta el común para no ser encerrado en el gueto con aquellos que osaron criticar al César o salirse de la verdad oficial, por lo que se ha sacado de la manga, disfrazada de imposición bruselense (otra mentira más), un Ministerio de la Verdad, sin importarle conculcar los derechos fundamentales de los ciudadanos. Que quiera controlar la verdad alguien tan falsario es una burla del destino.

Todo esto discurre dentro de un proyecto engendrado por ese matrimonio de conveniencia socialcomunista en el que su interés común por mantenerse en el poder, modificando la Constitución de iure o de facto y reduciendo nuestros márgenes de libertad, está por encima del odio que se profesan. Sánchez se las ha agenciado para gobernar por decreto la mayoría del tiempo desde que llegó a la Moncloa, hurtando al Parlamento su deber de controlar al Gobierno. Aprovecha el estado de alarma para ignorar la Constitución, contradiciéndola como en el caso de la ley de control de la verdad, o impulsado por los partidos secesionistas, dar respaldo legal a la supresión del uso del castellano en la educación catalana, poner trabas a la educación concertada y permitir al inspector de Hacienda que se meta en tu casa sin orden judicial. ¿Qué será lo próximo?

La Libertad está en peligro.  

 

viernes, 6 de noviembre de 2020

La Opinión de Javier Pipó

 

LA AZOTEA

EL DERRUMBE

6 de Noviembre 2020

Pues optimista no me encuentro, por mucha voluntad que ponga. Desde luego la pandemia tiene gran culpa de ello, pero también lo que considero cierto desmoronamiento de los creídos como firmes pilares de una civilización que desde el medievo se ha constituido y expandido por la senda segura del pensamiento, la razón, la trascendencia religiosa, la ciencia, la técnica, la literatura, el progreso y la convivencia entre iguales, en la luz de un mundo mejor organizado y más predecible.

Es verdad que el proceso ha sido tan lento como a veces desolador, produciendo mucho sufrimiento y desesperación. Nuestra Europa, cuanto más avanzaba en la senda de la luz, más crueles y devastadores los enfrentamientos sangrientos entre sus pueblos y territorios. Y en poco más de setecientos años, de forma paralela, ha transitado desde modos teocráticos de gobierno, a la negra monarquía autoritaria o absolutista del Antiguo Régimen hasta la llegada de la Ilustración. De Westfalia a Montesquieu y los enciclopedistas; de Bodino y su concepción de la soberanía, a Rousseau o Hobbes que abren la puerta a los Estados Nacionales y soberanos y la secularización del poder. Así pues, desde la ciudad Estado y el origen divino del poder a lograr la consideración de este, justificado en la representación popular y más tarde en la democracia y sus instituciones.

Europa es un todo civilizado y civilizador, de donde ha surgido y dejado huella tóxica, desde el imperialismo arrollador al nacionalismo perverso; desde los pérfidos y criminales Imperios Nazi y Comunista, a la grandeza de la Unión Europea y sus instituciones. Y como no, entrado el pasado siglo, la muestra de máxima crueldad, con millones de muertes como jamás, en el estallido de dos cruentas guerras separadas por veinte años, logrando el calificativo de mundiales, aunque algunos las identifican como europeas y hay quien se atreve a etiquetar como una Gran y única Guerra Civil europea. Pero ya ven, tras la destrucción de la vida, la economía y el paisaje, comienza la reconstrucción, ayudados por los USA que siempre defendieron la libertad allá donde se viera en peligro, no sin antes compartir mesa negociadora en Potsdam junto al demoníaco y criminal Stalin.

Jamás este sicópata sanguinario debió suscribir el Tratado de Paz, cuando claramente se deducía su pretensión de cambiar el horror hitleriano, por su régimen tiránico. Y aun pagamos las consecuencias de tan craso error. Desaparecido el nazismo queda el espanto comunista con muros y telón de acero; y la Guerra Fría con el peligrosísimo equilibrio del terror. Una situación comprendida y sostenida por una pléyade de intelectuales orgánicos y tontos útiles pertenecientes generalmente a clases sociales acomodadas, o al mundo de la cultura no solo europea, siempre al servicio del pijoprogresismo. Pero también por la existencia de un mundo silencioso y sórdido donde prevalecía el miedo, las delaciones y la policía patriótica. Y dura hasta hace 31 años.

Pero Europa comienza de nuevo a perder sus contornos morales, en el abandono de su construcción cristiana que ahora y con dificultad, solo sostiene el luteranismo y otros gajos de aquél. Ahora, Europa, dividida, convertida en Naciones Estado grasientos y opulentos, sin más valores y principios que las cuentas de resultados de sus gobiernos, no encuentra más motivo de unión que el intercambio económico y financiero. Y claro, comienzan las minorías a soliviantar a la población, a las mayorías hasta ahora silenciosas; pero minorías nuevamente cercanas al fascinazismo, derivado como entonces de clases medias frustradas, humilladas, progresivamente empobrecidas, que ven disminuida su presencia social y arrebatadas sus creencias y valores. Que se ven arrolladas por masas desorganizadas de inmigrantes, traídas ilegalmente por mafias organizadas que obtienen pingues y criminales beneficios.

De manera que, si en el centro y norte de Europa bulle un nazismo creciente, mezclado con radicalismo, malestar, populismo y escaso respeto a las instituciones democráticas, en España tras cuarenta años de concordia, entendimiento, progreso desconocido, paz y libertad, de nuevo el comunismo reaccionario nos hará llorar, porque de nuevo está instalado en el Gobierno y conduciendo ideológicamente esa amalgama liberticida, conocida como sanchismocomunismo. Una mezcla explosiva de comunistas estalinistas y bolivarianos casposos, filoetarras, antisistemas, independentistas, anticapitalistas violentos y las heces residuales de un sistema venido a menos, filtrado por el nihilismo, la indiferencia, el relativismo, la codicia y la ambición.   

Unos políticos de tres al cuarto que, llevarán a la Nación española a su desintegración; a un hundimiento económico pavoroso; al autoritarismo tercermundista; al republicanismo bananero, donde el imperio de la ley, la separación de poderes y la libertad, sea puro recuerdo. Ya comenzó el asalto al poder judicial; el derribo de la monarquía; la burla de la Constitución; el acoplamiento ideológico de la educación; la censura en la red; la ocupación de las Instituciones esenciales; el desprecio e insulto a la oposición parlamentaria constitucionalista; el control de los medios e inmediata lucha contra la libertad de expresión e imposición del pensamiento único.  

Los constitucionalistas y en consecuencia demócratas, deben requerir el apoyo de Europa para evitar el derrumbe de la democracia española. Y conseguir de las instituciones europeas la condena e ilegalización de partidos nazis y comunistas. Unos y otros son incompatibles con la libertad democrática y en consecuencia enemigos declarados de ella. Habrá que evitar el derrumbe.

 

 

 

jueves, 29 de octubre de 2020

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 

Artículo que será publicado en el Diario ULTIMA HORA de Palma, el próximo sábado día 31

 

LA QUIJADA DE CAIN

Julián Delgado. Escritor

 

El PP ya es la alternativa sin complejos, seria y moderada que necesitaba España: el conservadurismo liberal y aperturista europeo. Casado ya es Merkel.

¿Se podía haber llegado al mismo lugar absteniéndose y sin necesidad de realizar un estropicio monumental en la derecha? Seguro que sí. Votar no a la moción de censura es considerar que el Gobierno de Sánchez, el peor y más dañino de la democracia, no merece reproche. Porque si dice no a que Abascal sea el nuevo presidente, por chocar con él en argumentos y estilo y, a la vez, también dice no a que Sánchez siga siéndolo, la abstención hubiera sido la repuesta más congruente.

¿Y por qué ha votado no? ¿Por qué ha elegido a su otrora buen amigo Abascal para arremeter contra él con saña en un empeño fratricida y no embestir contra Sánchez? Ha confundido su verdadero enemigo. Con su furibundo ataque a Abascal ha desgarrado la derecha en dos partes irreconciliables, cuando es más fácil que Vox abandone su aire justiciero, antiglobalista, conspiranoico y antieuropeo, antes que los partidos del gobierno y los que les apoyan dejen de ser un peligro para la sociedad liberal y centrada que Casado dice defender.

El PP no puede buscar la equidistancia entre esa izquierda y Vox. Este partido es hoy su aliado y, con su apoyo, la única esperanza que tiene Casado de ser algún día presidente. Cargar contra sus antiguos votantes con misiles de odio es un error de bulto. Y una injusticia. Escupir en la cara a Abascal diciéndole que el tributo de sangre pagado por el PP con ETA “viene a pisotearlo gente como usted”, y que “debe acreditar coraje”, a él, a quien la banda condenó a muerte, es una infamia. Recordarle que “le hemos dado trabajo a usted durante quince años”, cuando parte de esos años fueron de concejal en Llodio, donde nadie se atrevía a presentarse como candidato del PP, es propio de un cacique de los años treinta dirigiéndose a su peón.    

Casado ha saltado al otro lado del cordón sanitario y se ha unido al bombardeo frankenstein contra su hermano, blandiendo la quijada de Caín, para que la izquierda le otorgue el carné de demócrata. Salir del Congreso a hombros de esa tribu le debería hacer reflexionar sobre su actual éxito mediático.

          

 

martes, 27 de octubre de 2020

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ

 

LA AZOTEA

 

LA VÍRICA SESIÓN

27 de Octubre 2020

 

 

Como era de esperar llegó la nueva oleada de pandemia azotando Europa en toda su extensión y a países especialmente vulnerables como España, hasta sus cimientos profundos. Tanto en materia sanitaria, como económica, social y desde luego política. Y aquí seguimos, en espectáculo permanente tan decadente como antiguo, tan conocido como preocupante y peligroso; como una pesadilla, como un regreso a la Historia de pena negra, con sangre, sudor y lágrimas. De esta segunda gran curva de la pandemia, esa que dice el inefable Sánchez superaremos como la primera, y de la sesión parlamentaria donde se interponía una necesaria y oportuna Moción de Censura contra el sanchismocomunismo, podemos y debemos extraer muchas y variadas conclusiones. Cada cual formulará la suya y desde luego, las hay para todos los gustos, colores y pareceres; sin mayores pretensiones ofrezco la mía. Pero ya ven, hasta dicen se acrecienta el apoyo del gentío a ese peligro nacional, el peor peligro para la democracia, que ejerce la Jefatura del Gobierno de España.

Pues ya digo, la Moción de Abascal, en nombre de su partido y de sus varios millones de votantes, no solo era oportuna, sino necesaria. ¿Acaso era más oportuna y necesaria la que derribó a M. Rajoy? Claro, esta se adoptó en conjunción acordada, por fuerzas de progreso, en defensa de la democracia, la transparencia y la decencia. Y cuando esas fuerzas de progreso o algo así, muestran su verdadero rostro, ejerciendo una nefasta función deformadora del ordenamiento constitucional, para poner fin a la democracia parlamentaria y representativa, que llaman democracia burguesa, continuación de la  orgánica franquista, y ante un mal planteamiento de la obligada censura, con gran escándalo se unen y preparan el escudo antifascista, para hacer frente a la avalancha que apenas matizan, pero que en burda y asombrosa mezcla, lo mismo invocan un fascismo joseantoniano, nazismo asesino o el franquismo permanente.

De manera que en un espectáculo circense que produce escalofríos, contemplamos hasta el propio Bildu, haciendo alarde de tolerancia, respeto y defensa del sistema, profiriendo descalificaciones e insultos contra una fuerza democrática, mientras no se demuestre lo contrario, con 52 escaños y más de tres millones y medio de votos. Es decir, que el 15,21 % de los votos obtenidos por Vox, supone un 3,80% más, que los porcentajes sumados por ERC, JxCATJunts, PNV, Bildu, BNG y Mas País, juntos. O aún más claro, encontrarse 17 escaños por delante del comunista Vicepresidente del Gobierno y su movimiento asambleario, con el 2,24% más, de votos obtenidos.

Pero todo ello es igual, para un guion que parece escrito y mantenido desde 1934. Ahora es todo más falso, cínico y de una hipocresía rayana en el descaro. Tras escuchar a los Sancheiglesias predicar desde la Tribuna del Congreso, recordaba aquélla desdichada sesión parlamentaria creo de 11 de febrero de 1873- parecida en tantas cosas a la comentada- en la que Pi y Margall en altavoz y agitado, tras la renuncia de Amadeo, decía a diputados y senadores reunidos “no tenéis Rey ni Gobierno, tenéis solo Las Cortes, como único poder legítimo”. Y así fue aquel malhadado año republicano perdido en la Historia sórdida de una España, gobernada por traidores, seguidos por un pueblo con más fervor que razón, atrasado, mayormente inculto, que casi siempre enfocó su futuro siguiendo el rastro de poetas iluminados.  Ahora, arrinconan y anulan al Rey, asaltan el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, ocupan las Instituciones esenciales y clave, y se constituyen en el Congreso de los Diputados, en mayoría, como único poder legítimo progresista.

Ahora, Sanchez en su papel de felón disfrazado de líder del progreso, proclama con falsario descaro, fingiendo una vez más aquello que en 1820 había proclamado el pérfido Fernando VII: “Marchemos, y yo el primero, por la senda constitucional”. Y despreciando a los Partidos constitucionalistas y democráticos se coaliga con ideologías tiránicas, terroristas blanqueados, golpistas impunes y nacionalistas trincones que hunden sus podridas raíces en un racismo seminazi. ¿Y qué decir del otro lado de la falsa moneda? Pues un estalinista fanático como Iglesias, tirano como corresponde, unido a hedientos regímenes dictatoriales, a la escoria residual del mundo de la luz y la razón, defendiendo y alabando la pieza oratoria magistral del liberalismo desnortado y debilitado de Casado. Con voz de Pater en Colegio Mayor de los años cincuenta, se hace pasar por un moderno doctrinario, un añorante de Cánovas o Sagasta; un krausista. Si lo hubiera podido escuchar mi recordado Diez del Corral, figura intelectual señera de las Ideas Políticas que sembró ciencia pura y razón en aquella Facultad de Ciencias Políticas, sepultada por estos cantamañanas.  Menudo espectáculo de desazón y rabia de tanta impostura amparada por la hermosa Constitución de 1978.

Por su parte, la pandemia, puso de inquietante manifiesto el fracaso rotundo del Estado de las Autonomías y más en concreto el Título VIII de la Constitución. Tanto en sanidad como en educación. Ello requiere la imposible por ahora reforma constitucional, de la que hablaremos. Pero de eso a la anulación de las Autonomias y recentralización del Estado, hay un trecho. En un discurso como el de Abascal, repleto de sentido común y sentimiento generalizado, sobraban las invocaciones a Trump, la UE u otras torpezas de inexperto político, guiado más por el sentimiento que por el pragmatismo. Frente a él, y no juntos, un Casado en plenitud intelectual, capaz de enlazar una bella pieza oratoria en defensa de la unidad territorial de España, el progreso y la libertad. Pero inexplicablemente, con torpeza infinita arremete política y personalmente contra Abascal, dividiendo parece que definitivamente la derecha en tres partes irreconciliables. Pero mientras ellos se dividen aun más, el autoritarismo se establece en el Estado y agoniza la Constitución y la Libertad.