Tribuna abierta de opinión

Instituciones,Democracia y Libertad

jueves, 6 de diciembre de 2018

La Opinión de Javier Pipó


LA AZOTEA

TRAS LA REFLEXIÓN, REBELIÓN
6 de Diciembre 2018.
A cuarenta años de la Constitución de 1978


Hoy, tras cuarenta años de vigencia de la hermosa Constitución de 1978, aun con alguna convulsión vivida, muchos millones de españoles podemos y debemos sentirnos orgullosos, felices, de la conmemoración. Ojalá tras retoques necesarios, pero no urgentes, pudieran prolongarse, respetarse y cumplirse, los principios y valores contenidos en sus cincuenta y cuatro primeros artículos, más allá de la mitad del presente siglo, hasta completar el centenario de lo que constituiría el salto decisivo de la Nación española en el avance hacia un estadio de civilización superior, en un mundo que en muy poco guardará similitudes con el conocemos en este primer tercio del XXI, tanto como es este respecto del ultimo del pasado siglo.

Pero casi resulta pura ensoñación. Ya ven como tras la reflexión y la votación en la Comunidad andaluza, cuyo resultado dejó con el paso cambiado a tantos opinadores - empezando por el que esto escribe tan crítica como cómodamente instalado en su Azotea - despierta cierto estado de rebelión que se expande por las ocho provincias y quizá pronto por el resto del territorio nacional. Ciertamente erré en el sentido esencial de mi análisis sobre el resultado previsible de los comicios, pero no desde luego en ser ganadas por el socioperonismo de Susana o la descripción de sociedad dependiente del poder, donde se ha logrado socializar la corrupción.

Miren, la estructura social es cuerpo organizado de valores normativos que rigen la conducta común y las relaciones sociales. Su deterioro produce anomia, es decir en expresión de Durkein, falta relativa de normas creadora en el individuo y en el grupo, un estado de ánimo que rompe o debilita la cohesión, principal resorte de la moral social. ¿Estamos acaso en fase de anomia aguda donde se deteriora o desintegra el sistema de valores y ello provoca angustia pronunciada, como decía Merton?

Desde luego la conducta indiferente de la mayoría de líderes políticos de la izquierda y asociados, más notable aún en el populismo radical de la extrema izquierda comunista, resulta cuando menos suicida. Ignorando la prioridades nacionales; rechazando la Constitución y sus orígenes de consenso y reconciliación; despreciando los pocos valores vigentes, intentando con éxito progresivo cambiar estos por otros nuevos; atentando contra la organización social y sus estructuras culturales; considerando irresponsablemente, que las normas y metas existentes son arbitrarias, elitistas o simplemente franquistas y lo arbitrario no puede exigir fidelidad, ni posee legitimidad porque podría ser de otra manera. ¿Acaso este proceso no tan lento no aboca a la rebelión social? ¿O quizá se encuentre en la fase previa del resentimiento social?

Pues quizá, porque el resentimiento es un sentimiento complejo que engloba el odio, la envidia y la hostilidad impotente. Y la diferencia radica en que aún resultando odioso o reprochable, no implica cambio de valores como la rebelión. En el resentimiento se condena lo que se anhela en secreto, mientras que en la rebelión se condena el anhelo mismo. Pero ya me dirán si no representan casi igual peligrosidad social. Es cuestión de organizar la rebelión sirviéndose de ese vasto depósito de descontentos y resentidos, provocando continuas dislocaciones institucionales y como ocurre en la Cataluña del golpe de Estado abierto y sin solución, donde el débil sistema institucional es barrera provisional para la satisfacción de objetivos previamente legitimizados.

Todo este proceso podría haberse acelerado de resultar asociados como resultado de las elecciones andaluzas, de un lado el susanismo populista y, de otro, la rama más radical del comunismo andrajoso de Iglesias. Pero tampoco está resuelto y las tres versiones de la derecha, desde la extraña, gaseosa e inestable socialdemocracia liberal de Rivera, a la derecha conservadora y parece que firme y constitucional de Abascal, pasando por la voluntariosa y quizá liberal conservadora de Casado, difícilmente se pondrán de acuerdo en objetivos, programa y Gobierno. Aun llegando a gobernar quiero suponer serán conscientes que desmontar la espesísima corteza de corrupción que anida hasta los alveolos del sistema institucional, económico, social y político andaluz, necesitará no menos de una generación y gobiernos fuertes y decididos, muy conocedores de la realidad.    

El sanchismo vacío, inútil y traidor, vinculado y agradecido al comunismo revolucionario bolivariano y al nacionalismo despreciable catalán y vasco – por ahora- están pasando a la acción política organizada, negando fidelidad a la estructura social vigente, fuente de frustraciones en gran escala, colocándola en grupos sociales poseedores de nuevos mitos que no dará -dicen al gentío- lugar a frustración. Históricamente son los individuos de clase social en ascenso y no los socialmente deprimidos quienes organizan al resentido y al rebelde en grupo revolucionario. O en la aparición del fascismo. Es el inicio de la rebelión social. Todo está escrito. Pero ojalá vuelva a equivocarme.

viernes, 30 de noviembre de 2018

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó

EN EL DÍA DE REFLEXIÓN
30 de Noviembre 2018


Escribo estos párrafos la víspera de dar comienzo los preparativos de una nueva Legislatura en la Andalucía donde quizá parezca solo existió un único mandato parlamentario de casi cuarenta años de duración. A escasos días de la Navidad, esa gran fiesta de la cristiandad donde en gran parte de sus ciudades ya no es posible exhibir simbología de su origen y contenido religioso, se preparan las urnas para la elección de un nuevo periodo de gobernación sociopopulistaperonista. Y asumo, por supuesto que, el previsible resultado, es manifestación de una voluntad popular generalizada. Y ese es precisamente el problema/lamento que, mayoritariamente el gentío, acepte ser gobernado en la democracia de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político que tantas posibilidades admite, precisamente por aquel modelo más contrario a sus propios intereses. Y me refiero claro está, no a los que este opinador pueda definir, sino a los que conllevan el avance social; la existencia de ciudadanos educados y amantes de la libertad y la democracia, orgullosos de sus instituciones y de la patria española o deseosos de avance y progreso económico.

Andalucía quizá contiene los rasgos mas sobresalientes para el análisis de la sociología política: la degeneración cíclica de los sistemas políticos ya descrita en la República platónica; la socialización de la corrupción, impune hasta el momento y electoralmente neutra; la adaptación al poder global; la dependencia subsidiada del Estado intervencionista; la destrucción o huida de las élites; el adelgazamiento progresivo de las clases medias, garantía de estabilidad social; la fuga de la inteligencia y la presencia masiva, pegadiza y estúpida de una intelectualidad de mercadillo, expandida por una reaccionaria tv pública; el estancamiento económico relativo o el esencial fracaso educativo como impulsor del populismo falsamente democrático.

De manera que poco cambio se espera. Bueno, quizá alguno, pero seguramente a peor. El acuerdo entre la involución comunista, liderada por la moderna Teresa Ibárruri, con la peronista Susana, puede resultar explosivo y venezolano en sus parecidos resultados. Es decir, autoritarismo, populismo, estancamiento económico y social, intervencionismo y limitación sin tregua de la libertad individual y colectiva. Eso hace que muchos hemos de preferir el peronismo humano e inútil de Susana al salvajismo ideológico prehistórico del comunismo podemita. Cuatro años de esta mezcla perversa serían mucho peores que cuarenta de corrupto socialismo andaluz.

Pero ya me dirán, si Susana, maestra con oficio de demagogia imparable, tiene el descaro de proclamar que VOX es un peligro para la democracia cuales puedan ser los vectores de unas elecciones viciadas ya en su origen. Miren, estos comicios son imprescindibles para la existencia de una democracia, al menos formal; condición indispensable, pero en modo alguno suficiente. La democracia, es más, mucho más que unas elecciones, al suponer todo un sistema, un modo superior de convivencia civilizada y avance social y desde luego de respeto al orden constitucional establecido. ¿Cómo y porqué puede hacer la descalificación de un partido recién nacido que no tocó poder? ¿Acaso por lo que propugna, en gran parte coincidente con millones de españoles? ¿Es antidemocrático reconocer el fracaso del sistema autonómico, por el desvarío económico y de desigualdad inconstitucional en que derivó? ¿Es fascista o xenófobo exigir una inmigración controlada por la legalidad, que no colapse la sanidad, los servicios sociales o educativos? ¿Cómo puede apelar a la defensa de la democracia quien pertenece a un Partido sin brújula, sin principios, que lo mismo pacta con terroristas como Otegui, formaciones como Bildu/PNV, antisistema como Podemos o golpistas independentistas catalanes? ¿Acaso este detritus del sistema que llevaron al SG de su Partido de forma legal pero ilegítima a la Presidencia del Gobierno de España no constituye un peligro real y ya casi palpable para la democracia?

Andalucía va a resultar esencial en la consecución de la nación de naciones, propugnada por Sancheiglesias y su gobierno/basura en el centro del desprestigio europeo e internacional. La deriva autoritaria, antidemocrática y reaccionaria sostenida por el golpismo catalán y pronto vasco, así como por el comunismo zarrapastroso podemita, buscan el momento de acabar con la Monarquía constitucional, el modelo de Estado, empezando por la distribución territorial del poder y los principios y valores propugnados en el Texto de 1978, borrando cualquier vestigio de estos últimos ochenta años de nuestra Historia. De manera que estas elecciones, de resultar adversas para el sanchismo puede retrasar tan perverso proyecto.

Sobre Andalucía se cierne no solo la sombra negra y amenazante de una alianza del viejo socialismo corrupto pero conocido y seguramente reconducible, con un comunismo crecido, populista, autoritario, liberticida, anticonstitucional y antisistema. También sobre Andalucía avanza la amenaza real de un bandolerismo desbocado de las mafias de la droga operantes alrededor de Gibraltar, cada vez más violentas y asesinas que pueden acabar con el paraíso del turismo y el desarrollo económico y social, empeorando aún más los desgraciados parámetros comparativos. Y sin olvidar que sobre Andalucía se cierne una oleada de inmigración masiva y descontrolada de decenas de miles de seres humanos que colapsan instalaciones imposibles, servicios sociales, educativos, sanitarios y policiales y cuyas consecuencias están por contemplar a medio plazo, sobre todo si se continua no en el rescate humanitario sino más en su búsqueda y traslado, ya casi desde las costas de Marruecos. Así pues, mucho por reflexionar antes de depositar el voto. También muchas dictaduras provienen de elecciones más o menos libres. Pero la suerte o desgracia, está echada.       
     

jueves, 29 de noviembre de 2018

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

Artículo que será publicado el próximo sábado día 17 de Noviembre en el Diario “Ultima Hora” de Baleares

SOBRAN POLICIAS
Julián Delgado. Escritor



La Administración Pública le viene a costar de media a cada español por encima de 10.000 euros  al año, según estudios de EAE Business School, debido al incremento del número de funcionarios  y al derroche del sector público. Una cifra desmesurada si la comparamos con los países de la UE. Pese a ello, para cuadrar los presupuestos, todos los gobiernos han optado  por subir los impuestos en lugar de racionalizar el gasto.
                                                                                                   
Si nos fijamos en la Policía, España está a la cabeza del mundo en número de agentes por habitante, salvo algún país con el que resulta difícil comparase. Entre las policías estatales, autonómicas y locales hay 237.000 agentes, lo que significa estar por encima de los 500 policías por cada 100.000 habitantes. La misma tasa que Alemania con una población de 35 millones más. De cubrirse la plantilla de los cuerpos estatales, serían 22.300 más En estos últimos años, se da la contradicción de que a la vez que se va reduciendo la delincuencia (España es uno de los países más seguros del mundo), la Policía ha seguido creciendo.

Las causas son varias. Se ha desarrollado el Estado sin planificarlo debidamente. Nunca se ha definido una doctrina de seguridad, ni se han trazado planes estratégicos ni el modelo de policía responde a las exigencias de hoy. En los años 80 comenzaron a crecer las policías locales impulsadas por los primeros alcaldes de la democracia, requeridos con insistencia por sus vecinos para hacer frente a una inseguridad  galopante. Pasaron de los 15.000 efectivos entonces a los 60.000 de ahora. Las policías autonómicas se planificaron para ser policías integrales y sustituir a la estatal en su territorio, pero la realidad es que confluyen ambos servicios.

Las policías se solapan en el mismo territorio con iguales funciones. La división de un cuerpo para el sector rural  y otro para las ciudades no tiene hoy razón de ser. Las plantillas también han crecido por el deseo de crear empleo público.
Además, ha contribuido a esta inflación el dominio de lo que se ha venido en llamar ideología de la seguridad, en la que el temor y los prejuicios prevalecen sobre el análisis.
Urge racionalizar y reducir el modelo policial y ahorrar un tercio del gasto actual. 

  

viernes, 16 de noviembre de 2018

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó

LA CAMPAÑA PERMANENTE
16 de Noviembre 2018



Quizá fuese Joaquin Costa el que dijo aquella genialidad de que teniendo la llave del estómago se tiene la llave de la conciencia. Como regeneracionista y crítico con la Restauración que le tocó vivir, el ilustre notario que fue de mi Jaén natal, la hubiese aplicado al régimen andaluz como crítica al caciquismo, corrupción y reaccionarismo del viejo socialismo andaluz; precisamente por quien estaba más cerca de Iglesias “el viejo” que de Cánovas. Porque ciertamente ahora no vivimos años de regeneracionismo, sería un decir, sino más bien de revisionismo y a cargo de aquéllos que incapaces fueron de ir más allá de Kruschev pellizcando a Stalin.

Miren, ahora comienza la campaña de las elecciones andaluzas bajo el paraguas de la Constitución de 1978 en lo que parecen sus estertores, agitada esta por una manada de irresponsables, ambiciosos y ganapanes más cercanos al gamberrismo institucional que a la gobernación de la democracia representativa que tanto progreso, libertad y pensamiento creativo ha dado a occidente; pero ya ven, el mismo Costa advertía que la libertad es alimento nutritivo pero de difícil digestión y estos politicastros de tres al cuarto no digieren ni el pan con que tan indebida como gratuitamente se les remunera.

Y ya ven, asistiremos a una campaña con todo el formalismo jurídico democrático deseable, como si fuera el inicio de una etapa desconocida pero posible; como si en Andalucía no funcionase una campaña permanente, perfecta, impecable e inacabable de duración muy cercana a las cuatro décadas. Cuando terminen estos días de promesas estúpidas e increíbles, de posturas tan falsas como el sistema sobre el que se sustentan llegará la victoria que ya hasta con comicidad anticipa el augur del cisstezanos al servicio del sanchismo, también a cargo del Presupuesto.    

 El sanchismo, necesita la prolongación del susanismo, una forma perfeccionada de peronismo que, solo ha transitado la mitad del tiempo necesario para adquirir la acreditación definitiva de régimen que se sucede así mismo y dura no menos de setenta años, como el priismo o el sovietismo. Regímenes todos ellos que naturalmente habrían ganado elecciones de haberlas convocado, como el franquismo, que solo duró los años que ahora cumple, con regocijo, el socialismo andaluz. Franquismo, por cierto, en feroz revisionismo, no podrá ser ensalzado ni en los Planes de Desarrollo de López Rodó- ahora prometen levantar un Polo de Desarrollo en el Campo de Gibraltar- que lograron colocar España en la octava potencia económica, salvo el riesgo de sufrir pena de cárcel en condena por los nuevos tribunales de la verdad – los nuevos TOP- que se constituyan, impartiendo justicia restaurativa. Es la verdad del progresismo en acción.

¿Porque acaso, aquí y ahora, existe democracia en Andalucía? Desde luego sí, formalmente, pero no como forma deseable de vida, como estadio superior de convivencia; sencillamente porque la libertad no está arraigada en las costumbres, ni identificada con ellas, como diría Larra. Aquí, quizá como en otros territorios de España, fue enraizando la sociedad dependiente, subvencionada, poco exigente con la propia autodeterminación. Y la dependencia del Poder ha devenido en una sociedad dócil, influenciable, temerosa a perder el favor de aquél. Y el Poder, asegurado en su posición dominante, fue también deviniendo en poder corrupto al servicio de si mismo, de su propia sucesión y pervivencia. Y por eso Andalucía, tierra hermosa plena de posibilidades de prosperidad y bienestar, avanza en términos absolutos, claro, pero permaneciendo estancada cuando no en retroceso, en relación con la convergencia en Europa y la propia España. Las magnitudes socioeconómicas resultan estremecedoras y evitaré traerlas porque encogen el corazón. Pero si clamar por la inutilidad de la denominada solidaridad europea – más de cien mil millones casi dilapidados, cuando no malversados- como la del Estado, a través de mecanismos perversos como el FLA o el FCI. Claro, se desmontan desde el principio los sistemas de control interno para unos y otros, y se llega a situaciones casi anecdóticas como los ERE, Formación y otros muchos, que no son sino las migajas de un fenomenal e integral sistema de corrupción política, económica y social. Fenómenos como el andaluz, por ahora inmune e impune, más que estudiados en la sociología política, cuyo paradigmático ejemplo lo constituye el siempre recomendable estudio de Acemoglu y Robinson Por qué fracasan los Paises.

No lo duden, a pesar de la historia prieta de estos cuarenta años de negra corrupción, pegajosa y extendida; a pesar del indudable españolismo de la briosa Susana, mujer ya digo, sencilla, cercana al pueblo, trianera humilde, de raíces cristianas, comparativamente honesta pero políticamente tan ambiciosa como implacable; a pesar de la distancia que la separa del frentepopulismo sanchista, al servicio del neocomunismo bolivariano y andrajoso de Iglesias, volverá a ganar. Representa la continuidad del sistema que en breve cumplirá esos largos cuarenta años de paz social subsidiada; es su deber histórico que cumplirá por encima de todo. Y si no la apoya C´s en otro estúpido y estéril papelón, no tendrá más remedio que buscar alianza con el ala más radical del podemismo, representado en el Sur por Adelante Andalucía, que lidera una moderna miliciana llamada Teresa Rodriguez. Entonces habrá comenzado la cuenta atrás de la demolición del Estado y su Constitución de 1978. Comienza la Campaña que no termina.      

jueves, 15 de noviembre de 2018

La Opinión de Julián Delgado


Artículo que será publicado el próximo sábado día 17 en el Diario “Ultima Hora”

El DESMEMBRAMIENTO
Julián Delgado. Escritor


Un aspecto fundamental en la vida de las personas y la estructura de Estado por antonomasia, junto con la Educación, ya trasferida, es la seguridad pública, integrada por las instituciones de Justicia, Policía e Instituciones penitenciarias. Pues bien, en Cataluña, buena parte de las competencias de la Justicia, la totalidad de las de Policía y las de Prisiones están transferidas, y el País Vaco y Navarra, están en camino.  El año pasado, en el atentado yihadista de Barcelona, se pudo constatar que, en un hecho que tanto afecta a la seguridad del Estado, éste estaba ausente. Incluso se impidió a la Guardia Civil inspeccionar la casa que explotó en Alcanar.

Esta realidad constituye una anomalía democrática incomprensible. No se da en ningún país del mundo por más descentralizado que esté. El Estado no puede transferir la competencia sobre los delitos que afectan a su propia seguridad, y menos, si quienes las asumen son de deslealtad más que probada y la pueden utilizar para dinamitarlo.
 
Hemos llegado a esta situación porque los sucesivos gobiernos se han plegado a la estrategia nacionalista de ir construyendo su proyecto de país acosta de la musculatura del Estado. Despreocupándose del bien general, los correspondientes ejecutivos han desarrollado políticas egoístas, cobardes e irresponsables. Con tal de mantenerse en el poder, han hecho concesiones que han ido debilitando el Estado. Desde la promulgación de la CE del 78, éste, el Estado, no ha hecho más que irse vaciando de competencias en beneficio de las CCAA; la identidad española se ha ido evaporando progresivamente y la estructura estatal, desmoronando.

Después de cuarenta años, nos damos cuenta de que, en algunas regiones, el Estado ya no existe. Está representado por un delegado de perfil bajo que carece de facultades e instituciones para ejercer la acción política y, las pocas que tiene, como la Alta Inspección Educativa, no se atreve a utilizarlas.  
En lugar de buscar la manera de corregir estas graves disfunciones y de mantener una profunda descentralización, sin renunciar a que el Estado esté representado eficaz y dignamente en todo el territorio con sus símbolos e instituciones,  Sánchez está dispuesto a acelerar su desmembramiento.

martes, 6 de noviembre de 2018

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó

AGITANDO EL SISTEMA
6 de noviembre 2018


Soy consciente de la saturación informativa que sobre la situación política española hay en la opinión pública nacional y europea, pero quizá nunca como ahora, desde la muerte del General Franco, se percibía una zozobra semejante. Si ya, viví el pánico del golpe de los Generales en 1981 con la toma de rehenes en el Congreso y la exhibición de fuerza de los tanques de Milans en las calles de Valencia. Pero el deterioro, el desgaste, la desorganización y desestructuración del sistema en la actualidad, no guarda semejanza con aquél, donde se desarrollaron tan penosos acontecimientos y, desde luego, existía el convencimiento general de que aquello resultaría de triunfo imposible. Era una población deseosa de cambio y unida por la esperanza de contar con una democracia moderna y equiparable a cualquiera de las europeas, que tanto se añoraba, desde la Universidad a la fábrica, desde las Academias a la sociedad y sus cuerpos intermedios; desde el Rey a Carrillo, desde Suárez a Felipe González. Tenía que ser y fue el triunfo de una Constitución, un pueblo, un Rey y, unos gobernantes patriotas dispuestos a sacrificar parte de sus apetencias en aras de la paz y el progreso.

Pues ya es Historia, incluso historia repudiada por muchos de los hijos y nietos de aquellos soñadores que al menos lograron cuarenta años – no es poco- precisamente de la paz nunca antes percibida, del progreso pocas veces logrado y de la reconciliación jamás alcanzada en una España diversa, desigual, injusta y difícil. De manera que una Constitución, la más longeva de nuestra torturada historia, respetable por su modernidad, contenido y utilidad, de inigualables principios y valores, deja de ser considerada como guía por los guardianes del sistema, dispuestos a su agitación hasta hacerla imposible e impensable como nunca en trescientos años. Insólito en la Europa del pensamiento ilustrado y del mundo de la razón.

Miren, aquí ocurre algo más que el acceso al poder de un politicastro cínico, autoritario y vacío. Es el comienzo del fin de un sistema, zarandeado por aquellos que más se beneficiaron de su permanencia; es la implantación del iliberalismo en las instituciones; la mentira en la gobernación; el dirigismo en la escuela y los medios de comunicación; el adoctrinamiento permanente desde las potentísimas cadenas de TV al servicio del poder y el control de la población a través del subsidio y el Estado protector. Es la progresiva implantación de un neofascismo populista y arrasador de la democracia parlamentaria y representativa que no distingue entre monarquía o república, entre poderes separados o entre leyes supremas a las que someter a ciudadanos y gobernantes. Es el fin del respeto a Locke, Montesquieu o Tocqueville y el acercamiento al Estado hobbesiano del Leviatan, cuando no a Hegel y la marxistificación de la sociedad y el poder. La memoria histórica, la comisión de la verdad, la justicia restaurativa o la prohibición bajo amenaza de cárcel de los homenajes al dictador, planteando incluso el cierre de la Iglesia donde pudiera ser inhumado, sobrepasa límites razonables, incluso en una democracia de medio pelo. 

No creo resultar desmedido en lo dicho porque los hilos de este trágico gobernante los mueve un siniestro personaje, Iglesias – la otra parte de Sánchez - elaborado producto de la ultima generación de neocomunistas, cercanos al estalinismo, cuyo internacionalismo luce envoltura confusa e indeterminada de populismo bolivariano. De manera que un sanchismo, en la práctica desgajado de la socialdemocracia, con destellos sospechosos de nuevo fascismo, busca alianza con el comunismo rabioso de Podemos y logran quizá un movimiento parecido al italiano. Y claro, ello carece de reglas, principios y base de la ética social y del comportamiento colectivo. De manera que encuentran en el nacionalismo periférico, ya calado por otras versiones de populismo radical – rebasada cuando no engullida la burguesía suicida que los aupó - los mejores aliados para acabar con la Transición y su consenso; la reconciliación y sus efectos de paz y entendimiento; la Constitución 1978 y sus hermosos valores, y con la propia Nación española y su historia. Y nadie desde dentro de la otrora democrática y honesta socialdemocracia sale en defensa del legado histórico de Suresnes; al contrario, de escuchar barones y baronesas de la España plurinacional. Una aflicción de difícil evolución y cuyo resultado final perjudicará gravemente los intereses nacionales. Desastre en esta agitación del sistema que puede verse incrementado por la ayuda de las próximas elecciones andaluzas, cuyo resultado favorable a Sancheiglesias ofrece pocas dudas. De eso hablaremos más adelante.         

jueves, 1 de noviembre de 2018

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO


Artículo que será publicado por el Diario “Ultima Hora” de Baleares el próximo sábado día 3 de noviembre

El Indulto
Julián Delgado. Escritor

 No se entiende tanto teatro por parte de la Generalitat, pidiendo gestos al Gobierno sobre sus presos, y, de éste, tanta ignominia, mandando mensajes a los jueces de que no se les ocurra condenarles por rebelión, que ya dijo Trillo que para ello hay que llevar pistolas y cartucheras. Como si alinearse con los reveses de los juzgados de Bruselas y Alemania y discrepar de los criterios técnico-jurídicos del juez instructor, no llevara consigo su propio desprestigio, la irritación de los togados y la desazón de los ciudadanos. 
No tengan duda de que al poco después de que sea publicada la sentencia, los servicios penitenciarios de la Generalitat, violentando el reglamento, decretarán el tercer grado para todos ellos. Eso significará que deberán dormir cuatro días a la semana en una residencia penitenciaria, un piso no identificable y sin vigilancia. Tampoco duden de que el Gobierno, antes de las elecciones del 2020, decretará un indulto parcial o total por exigencias del guión, que permita a Sánchez permanecer en la Moncloa. Eso sí, deberán pasar por el trago amargo de aceptar la sentencia.

Y esto, a pesar de que dejar sin la justa sanción tan graves delitos propiciará su repetición. Debe recordarse que considerar la Operación Galaxia como una charla de café nos llevó en menos de dos años al 23-F. Esto, pensando que Torra, siempre entre el fanatismo y la tosquedad  se conforme, y los CDR y otros radicales se lo permitan, con optar por la ruta que le ofrece la bicéfala  Jefatura del Gobierno Sánchez-Iglesias, de alcanzar la República en el plazo de unos años y no lo vuelva a intentar, como amenaza a diario, a través de otra DUI.

La situación no puede ser más delicada para España. Por un lado, tiene que enfrentarse al grave y desleal desafío soberanista y, a la vez, sufre la acción de un frente populista que intenta sustituir el Régimen del 78 por otro de corte bolivariano-comunista. Y al frente del Gobierno, un hombre nefasto a quien está devorando su propia ambición, empeñado en gobernar la nación con quienes tienen como proyecto destruirla, que está atrapado por los dos bandos, renunciando a combatir el separatismo y aceptando refundar España como una República populista.