Tribuna abierta de opinión

Instituciones,Democracia y Libertad

jueves, 21 de marzo de 2019

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó


SANCHISMO ARRASADOR
21 de Marzo 2019


Pues hemos sabido ahora, por si necesitábamos completar nuestra formación democrática, que la llave del cumplimiento de la legalidad constitucional, la tienen en sus manos esas figuras denominadas defensor del pueblo autonómico tan extendida como inútil, por todos los territorios. Pues menos mal porque de saberlo antes, nos habríamos ahorrado una pasta en tanto tribunal fantasma. Estos golpistas de la señorita pepis nos dan lección tras lección de libertad, democracia, imperio de la ley y Estado de derecho. Otra joya republicana de la corona que comienza a estrujar nuestras sienes, hasta hacernos reventar, cansados de tanta burla, esperpento, tolerancia traidora y concesionismo tan gratuito como letal.

Pero ahí está en silencio cobarde, el sanchismo reinante, gozoso y satisfecho de haber logrado un diálogo constructivo capaz de reconducir esta manada de sediciosos por la senda de la Constitución y su ordenamiento jurídico. La posición del sanchismo y su Gobierno de incondicionales queda ya de manera indubitada al lado de los inconstitucionalistas, antimonárquicos y antidemocráticos que, formando un bloque monolítico de autoritarismo letal, están llevando nuevamente a la Nación al borde del abismo suicida y arrasador. Arrasador de los principios y valores constitucionales, como del consenso que hizo posible el más largo y fructífero periodo de paz con bienestar. En consecuencia, arrasador de la libertad tan duramente conseguida y de la unidad territorial tan largamente mantenida; del respeto debido al ordenamiento jurídico que evite el abuso y la impunidad; del principio democrático de separación de poderes y su neutralidad como poderes públicos; de la Corona como símbolo de la unidad, permanencia y representación del Estado; de las Fuerzas Armadas, como garantes de la soberanía e independencia de España; del bienestar económico y social, tras la recuperación difícilmente conseguida después de un zapaterismo sedicioso y traidor, antecedente y guía de este maremoto de incompetencia, desesperanza e inestabilidad en que el sanchismo consiste. Y digo consciente y reiteradamente sanchismo y no socialismo democrático y constitucionalista, porque aún existe, y se añora como necesario para borrar la peor catástrofe política y social ocurrida en España desde 1978.  

El sanchismo parece, en tan corto periodo de tiempo, querer capitanear la descivilización, en un ensayo perfeccionable tras el 28-A. Ha copado el Estado de presuntos científicos sociales y estadistas de tres al cuarto que, inventan nuevas necesidades culturales o sociales perentoriamente necesitadas de protección, aunque sea degradando la economía y la moral social. Él parece pertenecer a esa izquierda que ya perdió su gran utopía y, desde la caída del muro de Berlín, hasta la esperanza en la dictadura del proletariado. Ahora, cuando la Iglesia se asemeja de forma progresiva a una gran ONG, esta izquierda pretende su sustitución enarbolando la bandera de la moral, de la moral social, como forma de vida colectiva que decía L.Aranguren, sometida a condicionamientos económicos, sociales y políticos que van desde el ecologismo al animalismo, desde el feminismo a la adoración y protección del mundo LGTB o el posmoderno nacionalismo. Es una nueva fe, de apostolado mesiánico que, abandona el mundo de las ideas, para sumergirse en el de las ocurrencias especulativas. Por eso, con la ayuda inestimable de los comunistas de Podemos, se infiltra en el mundo de la cultura a través del Estado subvencionador; en la escuela, utilizando potitos intelectualoides como la educación para la ciudadanía o mamarrachadas similares; en la Universidad, rebajando el listón intelectual del profesorado, al que intenta convertir en agente de la agipprop; o los medios de comunicación y su férreo control, al servicio incondicional de la causa. Es mezcla casi perfecta de leninismo, versión Gramsci, que llega hasta el concepto propiamente dicho de hegemonía. La democracia está siendo sustituida por la demagogia, utilizando como fórmula de seducción el moderno populismo que invade las calles y conlleva corrupción, burocracia y destrucción a medio plazo de las ya mermadas clases medias.

Pero ya digo, la otra cara de la libertad tan deseada como vulnerable y delicada, es la responsabilidad, que en si no es un bien sino un valor, presupuesto de vida civilizada y de la mejor moral social en la convivencia de cada día. Y quizá resulte urgente cambiar el eslogan de que no es la derecha quien gana, sino la izquierda que pierde. Porque tras el 28-A interesa volver al espíritu de la transición porque si se cumple el pronóstico de un triunfo sanchista, nuevamente aliado del independentismo etarra y el otro, y del comunismo bolivariano y zarrapastroso de Podemos, no quedará de la Constitución de 1978 ni su espíritu, con riesgo real de hundimiento del Estado de bienestar y consiguiente involución política.  

Y las señales de alerta máxima las divisamos a un palmo de nuestros sentimientos. La continua y peligrosa indefinición de C´s siempre dispuesto como bastón del socialismo, sin que parezca advertir los riesgos letales del sanchismo. Vox, que aún dentro de la Constitución aparece con opiniones fuera del sentido común, necesario para aglutinar mayorías silenciosas. Y el riesgo cada vez más tangible del secesionismo, como si desde Bodino hasta Hobbes, la soberanía no resultara indivisible. Y la economía dispuesta a presentar su cara más negra en una crisis continental de consecuencias imprevisibles. Y Europa, amenazada también por el Brexit, vive una catástrofe demográfica y en consecuencia le llegará la económica, si no la vive ya, seguida de la social y política, deviniendo en espacio territorial desmoralizado y amoralizado, pacifista, indefenso, en decadencia moral, política y cultural, abandonada de USA solo sobreviviría con apoyo de Rusia, ya ven. Pues una nueva oportunidad al sanchismo arrasador es tanto como pulverizar la esperanza de una Nación constitucional y democrática de derecho, dando entrada a la España de ya negra, reiterada y triste historia. Pues en todo ello estamos.

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO


Este artículo del escritor Julián Delgado, será publicado el próximo día 23 de Marzo en el Diario Ultima Hora de Palma

LOS TRES FRENTES
Julián Delgado. Escritor

Después de habernos proporcionado el más largo periodo de paz, libertad y prosperidad de la reciente historia, la Constitución presenta síntomas de agotamiento debido al zarandeo al que la han sometido las deslealtades autonómicas, la corrupción, la degradación de los partidos, la crisis económica y los nuevos vientos totalitarios y populistas. En esta situación, lo lógico sería que las fuerzas democráticas pusieran en marcha políticas regeneracionistas que permitieran corregir los errores cometidos para volver al camino de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, los valores fundamentales de nuestra Constitución.    
Pero nuestro sistema democrático sufre amenazas en tres frentes: uno, el nacionalista, formado por separatistas catalanes, vascos y otros que están a la expectativa, cuyo único objetivo es desmembrar el Estado. Su confluencia saltó a primera página en 2004 con el pacto de la vergüenza de Perpiñán por el que Eta se comprometió a no matar en Cataluña, y más recientemente con el acuerdo entre Bildu y ERC para ir en listas electorales conjuntas.
Otro frente, constituido por partidos marxistas y grupos antisistema y anticapitalistas, pretende sustituir la Constitución del 78 por un régimen neocomunista bolivariano y mantiene una alianza estratégica con los grupos secesionistas para destruir al Estado. Por último, el frente al que podríamos llamar zapachista, que pretende cambiar el origen de la legitimidad del actual sistema  político desconectándolo de la Transición, para vincularlo a la Segunda República. Lo intentó, lo intenta todavía, mediante la falsificación histórica y el revanchismo, dinamitando la pieza clave de aquella: la reconciliación. En su ceguera, Zapatero dio alas a los separatistas apoyando los desvaríos estatutarios de Maragall que dieron origen al Procés. Y Sánchez sigue el mismo camino, ofreciendo desmantelar el Estado para dar mejor acomodo a los enemigos de la Constitución en una nación de naciones articulada en un Estado confederal que permita el derecho de autodeterminación. Camina en sentido contrario a los valores constitucionales, perdiendo principios y referencias, y lo hace con lógica cainita y retórica excluyente.


miércoles, 13 de marzo de 2019

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó


RESPUESTA COMBATIVA
13 de Marzo 2019



Pues solo queda poco más de un mes para las celebraciones cristianas de Semana de Pasión e inmediatamente después, entrar en el túnel negro de una nueva página de pasión política, poder de la mayoría parlamentaria y culminación de un declive iniciado no más allá de quince años atrás.

La misteriosa y criminal masacre de Atocha que el poder judicial del Estado dejó juzgada a medias y en escepticismo general, solo sujeto al respeto de cosa juzgada, parece iba más allá de mostrar la feroz crueldad humana, para iniciar un proceso de decadencia. Desde la España pujante y prestigiosa de Aznar a la miseria de una involución ideológica, moral y económica, representada por el zapaterismo y que ahora, tras la era de los contables de Rajoy - tan alérgicos al regeneracionismo como ajenos a cualquier ideología- culmina en el sanchismo apátrida y traidor.

Parece haber coincidencia en que la primera gran decadencia de la España moderna se deslizó en los ochenta años del periodo barroco, entre Felipe III y Carlos II, incluida la trascendente Paz de Westfalia que, poniendo fin a la Guerra de los Treinta Años, alumbró el soberanismo europeo. Aunque H. Kamen con optimismo, prefiera el término dependencia al de decadencia, quizá también pueda coincidirse en que, en sentido contrario, los casi ochenta años que median entre el final de la cruel Guerra civil de los tres años y el comienzo del sanchismo, son los más fructíferos para el avance en el desarrollo económico y el bienestar social desde 1648.

Eso creíamos una mayoría silenciosa que, asistiendo al crimen masivo de hace quince años, confiamos solo a medias en la verdad judicial, dentro del respeto a las instituciones democráticas y, contemplamos en rabioso escepticismo la instalación inesperada de una fuerza revanchista, vengativa, vacía y peligrosa como era el zapaterismo. De manera que el desalojo de Aznar, era mucho más que la alternancia lógica en el juego parlamentario de una democracia consolidada y moderna. Y eso ha podido apreciarse en la segunda y peor versión de Zapatero, en términos de barrido constitucional, imposición ideológica, autoritarismo en la gobernanza y visualización con padecimiento, de un gobernante tan soberbio como desideologizado, tan vacío como letal para la Nación española, su paz, su unidad y el bienestar tan duramente conseguido.

Sánchez en consecuencia, parece ser hasta el momento, punto culminante de la decadencia no casualmente iniciada en 2004 y que rompe el ciclo de ochenta años de crecimiento y desarrollo, de los que su mitad transcurren en el paraíso constitucional de 1978. Y parece algo peor que un paréntesis en la Historia de este convulso país. Y no lo es porque su acercamiento al comunismo chavista, cutre, antisistema y totalitario de Podemos, le hace bascular hacia posiciones coincidentes con el independentismo radical del catalanismo rutilante y provocador. Y espera la ocasión para negociar con peneuvistas vascos y demás socios etarras en paro, la cesión de elementos esenciales del Estado unitario, como Seguridad Social o prisiones; o lo que es peor, ofrecer en bandeja la decisión de incorporar Navarra a Euskadi, tal como prevé la estúpida y previsora Disposición T. Cuarta de la CE.

Pero el proceso tiene sus tiempos. Ahora corresponde nuevamente a los jueces no solo la potestad jurisdiccional, sino salvar al Estado. Y nosotros aun confiando, nuevamente, en que la Sentencia defina y realice reproche penal adecuado al desafuero de una rebelión insoportable, sabemos que el indulto a sus socios golpistas no se hará esperar si vuelve a ocupar la Presidencia tras el 28 de abril. La clave pues, estará en el resultado más que previsible de estas decisivas elecciones. El pacto del sanchismo con el independentismo, el comunismo y filoetarras, es firme y de continuidad asegurada, en tanto solo le disputen el poder fuerzas incoherentes en la conducta – incapaces de explicar la bondad de la alianza en Navarra y no en el resto de España, en mayor riesgo - difusas en ideas que son comunes y confusas en objetivos que deberían ser únicos. Mientras, el golpe de Estado continúa, seguramente apilando armamento y sin duda descaro en la rebelión contra las Instituciones. Sabedores de la impunidad que les proporciona la cobertura financiera, comprensiva y de neutralidad traidora del gobierno sanchista. Por eso, ya ven, frente a cualquier requerimiento judicial o no, su respuesta es combativa. Puede que lo sea. Pues eso.  

domingo, 10 de marzo de 2019

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

Artículo publicado por el Diario Ultima hora de Palma de Mallorca, ayer sábado día 9 de Marzo
 Un peligro público
Julián Delgado. Escritor
10 de marzo 2019

Pedro Sánchez debe considerar que la sociedad española está cretinizada y es fácil de manipular, pues ambas cosas son precisas para someter las instituciones a los intereses de su partido poniendo en marcha una política electoralista obscena, que supera los límites morales, y nos sumerge a todos en una orgía demagógica.
Es evidente que el PSOE ha desaparecido como partido y ha mutado en un sanchismo, ideología de indigencia democrática. Con el Consejo de Ministros convertido en comité electoral, ni el Rey se ha librado de ser utilizado para mayor gloria del presidente. Está abusando del decreto ley para obtener ventajas electorales con medidas populistas de efectos devastadores para la economía, el empleo y compromete el déficit, que se incrementará en unos 16.000 millones, sin contar con los ingresos necesarios para contenerlo, justo cuando el paro empieza a subir. El cheque bebé y el Plan E de Zapatero van a quedar pequeños.  
Ha convertido  RTVE en una TV3 a su servicio, que no se limita a  emitir su propaganda electoral, sino que difunde insultos personales al jefe de la oposición, emulando al líder bolivariano Maduro; con poco éxito de público. No sabemos hasta donde va a llegar el abuso y la falta de ética: cada viernes nos sorprenderá publicando en el BOE una lista de los agraciados; hasta ahora ha anunciado una oferta pública de empleo de 30.000 funcionarios y la subida de sueldo a 40.000.   
A todo esto debe añadirse la grotesca instrumentalización del CIS, en manos de un sectario, un cínico o un cara dura, que ha perdido la mínima compostura, ha hecho sonrojarse a la comunidad demoscópica y, pese a haber quedado en ridículo en Andalucía, persiste en la glorificación de su líder, más allá de cualquier parámetro razonable. 
A Pedro le ciega el fascinante reflejo de su imagen y es capaz de plegar los intereses más sagrados a los suyos, como en el desvergonzado caso de atropellar el derecho de los funcionarios a la neutralidad política al obligarlos, forzando sus conciencias, a buscar entre los archivos de los ministerios las pasadas maldades del Gobierno del PP para utilizarlas en la campaña electoral contra su rival político. Así es Sánchez, una caricatura de gobernante. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

LA AZOTEA

La Opinión de Javier Pipó


CONSTITUCIÓN O REVOLUCIÓN
27 de febrero 2019


Andalucía parece estrena nueva época sin saber en qué pueda consistir el estreno, quienes seamos espectadores, ni, si en efecto la época será auténticamente nueva o habrá cosas que cambien para que todo siga casi igual. Es decir, el cambio/salto, desde el régimen casi cuarentón, socialperonista con rayajos priistas, esencialmente populista como poco honesto y eficiente, a constituirse en Comunidad Autónoma dentro de la Constitución y el Estatuto, homologable a cualquiera de las regiones europeas del derecho constitucional comparado.

Pues ya veremos porque por ahora solo veo barullo. Sí ya sé, llevan poco tiempo y la situación es muy complicada. Ya digo, descoser la malla tupida y espesa de la corrupción y de intereses entrecruzados, pegados a los entresijos del sistema económico y social, no es cosa de una Legislatura sino quizá de una generación; las huellas del franquismo- aún siendo de igual duración- han sido más superficiales porque su contrato social era mucho más simple: desarrollo económico sin libertad política personal o colectiva. Desde luego, el cambio será posible y no aparente, siempre se llegue a descubrir y conocer la estructura de los puntos esenciales que impulsen la definitiva y permanente transformación; y no son pocos. Desde la ideología a la educación, desde la organización administrativa a los medios de comunicación, desde la concepción del poder a las claras y firmes ideas de lo que resulta prioritario modificar para hacer posible un impulso definitivo al progreso económico y el bienestar social. Y sin desmayos, titubeos, fantasías ni cambalaches.

Pero miren, es que los socios son muy dispares. ¿Quién conoce la última intención de C`s? Pues ojalá pudiéramos, porque no parece terminen de convencerse de que una cosa es la socialdemocracia europea, incluso la surgida en Suresnes y otra el sanchismo marxista; y eso suponiendo que Sancheiglesias lo sea, aunque como tal se comporte, que al fin es lo mismo y lo que importa; partimos desde su carencia total de ideología, salvo que por tal se acepte el oportunismo. Porque sin duda, desde el liberalismo el pacto y el avance con la socialdemocracia es posible, incluso deseable cuando el éxito ha sido arrollador en la Europa democrática y de progreso. En bipartidismo y en alianza; creando riqueza y sabiendo repartirla desde los principios de la justicia social, la igualdad esencial y la libertad. ¿Es acaso así el sanchismo? Para nada porque esta desgraciada continuidad del zapaterismo es autoritaria en su respeto al ciudadano y la Constitución, soberbia en su forma de gobernar, ahistórica en la escasa sensibilidad intelectual que manifiesta, zafia en las formas, peligrosa y explosiva en su fondo. Un ciclón arrollador e idiotizante que pretende cambiar no solo el modelo económico sino las costumbres, tradiciones y creencias del gentío que lo impulsa y del resto que solo lo soporta y padece. Y no toca hablar de su firme alianza con golpistas catalanes, terroristas en paro y zarrapastrosos comunistas bolivarianos; todos ellos antisistema, anticonstitucionalistas y totalitarios liberticidas. De manera que la vinculación del inestable Rivera con estos detritus del sistema resulta impensable e imposible hasta la desaparición de Sanchez y más importante, del sanchismo. Pero claro, la tensión con sus socios de Gobierno o parlamentarios, populares o de Vox, pues un poema. Los unos con mala conciencia arrastrada, aunque reconvertidos al sentido político tras el sueño tóxico de la pareja Soraya/Rajoy; los de Vox porque cuajó la especie canalla de su fascismo anticonstitucionalista, cuando aún no tuvieron ni ocasión de pronunciarse y mucho menos de tocar un expediente. Pero ahí está el fenómeno mediático más interesante de los últimos cuarenta años: ser acusados de enemigos de la democracia por quien debieran haber sido excluidos hace tiempo de ella por su especialidad en destruirla de golpe o poco a poco a través del agitprop la delación, la mentira y la manipulación. De manera que esta falta de sintonía creciente y estéril, puede convertirse en explosiva. Y ello a pesar de la voluntad fuera de duda de Casado y la bondad algo pachorruda de Juan M. Moreno.


Anunciaron alguna medida de cierto color. Pero miren, una Administración de treinta y cinco mil millones de euros de Presupuesto, cerca de doscientos mil empleados e intervencionista desde antes de nacer a después de morir, necesita un Cuerpo Superior de Intervención sólido, con autonomía e independencia en el ámbito de la legalidad económica financiera y de control presupuestario y contable; y un Cuerpo Superior de Inspección General transversal, autónomo, con amplios poderes de propuesta, en dependencia directa de Presidencia, para actuar en todo el territorio, actuando en el ámbito de legalidad general; y una Cámara de Cuentas libre de políticos, solo en manos de expertos, en dependencia del Tribunal de Cuentas; y un Consejo Consultivo libre de cantamañanas y conducido por juristas prestigiosos e independientes; y hacer desaparecer el cargo político hasta el nivel de viceconsejero, con delegados provinciales provenientes de Cuerpos Superiores de la Administración. Y la TV autonómica, como tv3 pero más divertida; y las Universidades, sin control y convertidas en corrupción sistémica; o la politización de la escuela o la sanidad y los cuerpos sociales intermedios, asociaciones y observatorios tan inútiles como generosamente subvencionados. Y para qué seguir. Un trabajo inmenso para desmontar la mayor bolsa de fraude y pillaje de Europa, la que se juzga y la que pasó a la impunidad, camino de la Historia. Pues solo la unión de los constitucionalistas hará posible el mantenimiento de la Constitución. O Constitución o revolución. Pues eso.  

jueves, 21 de febrero de 2019

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO


Artículo que será publicado el próximo sábado día 23 de febrero en el Diario Ultima Hora de Baleares


SIN ALTERNATIVA VIABLE
Julián Delgado. Escritor



En estos últimos años la situación política no ha hecho más que empeorar,los problemas se han agravado y el principal, Cataluña, está encallado, después de ser tratado con la aplicación blanda de la ley por parte de Rajoy y con la política de apaciguamiento y concesiones de Sánchez.

Se ha resquebrajado la convivencia, la sociedad está polarizada en tres bloques que se odian y se desprecian. Derecha, izquierda y nacionalistas sustentan proyectos irreconciliables, sin que compartan un mínimo núcleo de valores y objetivos que les permita caminar juntos. Para colmo de males, la incompetencia de Zapatero para resolver la crisis existencial del socialismo, su aproximación al marxismo, sus promesas absurdas e irreflexivas a los nacionalistas, su imposición del revanchismo, el resentimiento y el guerracivilismo que resucitó las dos Españas, dio oxígeno a los separatistas, alimentó su quimera y situó al PSOE, otrora firme defensor del sistema del 78, en una posición ambigua respecto al pacto constitucional.

Todo este conglomerado de desatinos los ha retomado Sánchez, quien, a pesar de ser el más obligado a defender el Estado, se ha apoyado irresponsablemente en partidos que tienen por objetivo destruirlo. Y aunque la coincidencia del juicio con el Procés y la votación de los presupuestos ha sido letal para su gobierno y sus antiguos aliados le han dejado caer, lo volverá a intentar después de las elecciones (no le queda otra para alcanzar la Moncloa tras la rotunda declaración de intenciones de Cs). En el caso de que consiguiera sumar para ser presidente, con cuatro años en el poder hipotecados, cederá ante un separatismo que no cesa en sus ofensas y atiza la hoguera del odio y la insurgencia, que demanda concesiones fuera del marco constitucional, y pondrá en grave riesgo la subsistencia de la nación española.

Asistimos, pues, atónitos, sumergidos en un cambio de era en el que se solapan dos revoluciones, la digital y la biológica, con cambios radicales y rápidos de enorme trascendencia, que cambian nuestras vidas de arriba abajo, al derrumbe de las viejas ideas políticas, incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos, de enfrentarse a los nuevos retos, de alumbrar una alternativa viable.

domingo, 17 de febrero de 2019

LA AZOTEA


La Opinión de Javier Pipó

SUSPIRO DE ESPAÑA
17 de Febrero 2019


Era Tocqueville quien no advertía nada en común entre democracia y socialismo; quizá ahora sería más restrictivo y la comparación la realizaría entre democracia y sanchismo. Y todo al no poder conocer el papel esencial de la socialdemocracia en el avance del progreso y la libertad en Europa por razones obvias, ni el miserable papel del sanchismo en la restricción de la libertad en España y de la servidumbre, como modelo de su desgraciado gobierno.

Nosotros si hemos podido conocer sus fechorías intelectuales antes de llegar, que señalaban con claridad la fortaleza de sus principios y la densidad de sus valores. Y claro, apuntando con anterioridad maneras, el ejercicio de su gobierno resultó mentiroso y falso hasta la náusea, retorcido cuando no oblicuo y siempre traidor e inédito en la historia del constitucionalismo democrático de Occidente. Seguramente será objeto de tesis doctorales, ojalá que no como la suya, de debates en los foros del pensamiento político y de ejemplo perverso y despreciable a las nuevas generaciones de jóvenes políticos deseosos de servicio publico y mantenimiento del mejor y más civilizado modelo de convivencia colectiva.

Nadie podría ejemplificar un solo modelo democrático, donde el Gobierno del Estado se sustente en los enemigos del propio Estado. En el apoyo de golpistas contra el Estado y su orden constitucional; en comunistas totalitarios, reaccionarios y cavernícolas contra la libertad y, en amparadores más o menos comprensivos de terroristas en flor. Y todos ellos, conformando un muro inexpugnable, amalgama amenazante y tétrica en busca de apoyo internacional, ablandamiento de instituciones y comprensión de intelectuales orgánicos y sus sucursales mediáticas, académicas y eclesiales.  Es decir, que el vigilante y protector del sistema, busca su amparo y guía en aquellos en que el sistema se convierte en blanco de sus objetivos de destrucción y allanamiento. Y eso tras cuarenta años de vigencia de una Constitución hermosa y capaz; de esforzado empeño en lograr el consenso, la concordia y el entendimiento entre posiciones ideológicas no tan distantes, que puedan hacer perder la perspectiva de lo que desde San Agustin en la civilización judeocristiana se conoce como bien común. Ahora, este lo define Junqueras y el modelo de Estado, entre Puigdemont y Ortuzar. Y claro, la soberbia de que presume el inefable Sánchez, busca ser tan humilde como Rufián, tan progresista como Iglesias, tan dialogante como Torra, sobrepasando como era de esperar la inutilidad involucionista del nefasto Zapatero.

Y ahora parece se va, aunque su Ministra de Defensa – no sabemos de quién ni de qué – dice se trata solo de un paréntesis, de un suspiro, porque volverán. Pues ojalá no, porque para suspiro el nuestro, aunque quedemos en manos de la “derecha trifálica” que dice esa otra fenómena al frente de la Justicia o algo así; siempre será mejor que depender de gobernantes asociados a quienes odian a España y a más de la mitad de sus ciudadanos. Porque el penúltimo mensaje del sanchismo es considerarse victima y no verdugo del sistema, al encontrarse en una pinza final entre la triple derechona francofascista y sus propios socios progresistas, que parecen haber traicionado un diálogo cobarde y ya irreversible de concesiones inauditas.

De manera que volverá a intentarlo, aunque sea seduciendo a los ciudadanos de Rivera, que con tanta facilidad se desubican creyendo vivir en un sistema donde el centro representa aun una posición respetable de equidistancia ideológica. Si tras las elecciones convocadas resultara en una posición de elegir compañeros de gobierno, no dudaría en volver a traicionar a España con tal de conservar su poder, salvo la existencia de rebelión interna que recondujera hacia posiciones de los sensibles y flexibles ciudadanos.

Es verdad que la democracia solo es sostenible por demócratas educados y amantes de la libertad; conocedores de las instituciones del sistema y su funcionamiento. Pero no se debe confiar demasiado porque esa situación queda alejada. El desánimo ha calado; el suspiro seguramente será corto; la campaña larga y feroz; la desinformación, la mentira y la manipulación moneda corriente y la educación política inexistente, porque solo estuvo a cargo de una mamarrachada indignante conocida como “educación para la ciudadanía”. La suerte está echada, solo cabe esperar acierto en los votantes y sensatez y patriotismo en el liberalismo conservador o progresista resultante. Mientras, la mayoría silenciosa de España suspira profundamente.