Tribuna abierta de opinión

Instituciones,Democracia y Libertad

jueves, 5 de agosto de 2021

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 

Artículo que será publicado en el Diario ULTIMA HORA de Mallorca el próximo sábado día 7 de Agosto

 

 

LA MESA DE CHANTAJE

Julián Delgado. Escritor

 

 

En la mesa de diálogo no solo está en juego la lluvia de millones y las 56 transferencias exigidas por los indepes, lo que se ventila es el reconocimiento de que la Justicia se equivocó al condenar el Procés, de que el Gobierno nunca debió aplicar el artículo 155, de que, en fin, España debe sentarse de igual a igual en una mesa para acordar la forma de resolver el conflicto político, que no es otra que la autodeterminación del pueblo catalán.

A cambio de su apoyo a la moción de censura, Sánchez se comprometió con los partidos secesionistas a traicionar el orden constitucional para satisfacer sus demandas.  En la mesa bilateral está dispuesto a dar lo que no puede a cambio de que le mantengan en la Moncloa y que no movilicen a sus huestes en la calle. Como quitarle el apoyo significaría el posible acceso al poder del PP, lo que implicaría el final del chollo que para ellos representa Sánchez, el chantaje se reduce a “Me das lo que te exijo o te monto otro Urquinaona con los chicos de la gasolina.”    

Él no puede perder la ventaja de la que hace gala: cuando la izquierda gobierna, Cataluña se pacifica; cuando lo hace la derecha, las calles se incendian. El Estado, que apenas tiene representación en Cataluña, ahora continuará desangrándose en esa mesa de diálogo con un Gobierno genuflexo ante los demandantes, porque prefiere gastar 1.770 millones en ampliar el Aeropuerto de El Prat a que lo asalten los Cdr. En estos dos próximos años, atropellando la Constitución, se les concederá a los sediciosos todo lo que necesitan para construir la estructura de ese Estado que tanto anhelan. Mientras, el resto, asistiremos atónitos a la exaltación soberanista y a una situación en la que, en Cataluña, los españoles se habrán convertido de facto en extranjeros, y la sociedad catalana estará quebrada y enfrentada.

Las quiebras democráticas y territoriales no se producen hoy por alzamientos militares, sino por decisiones de gobiernos surgidos de las urnas. En España llevamos ese camino con el Gobierno autonómico catalán, que abusa de su poder legítimo para conseguir algo inconstitucional, y por el egoísmo y la ceguera de un Gobierno de la nación débil y mezquino, que ha vendido su alma al diablo.

 

lunes, 2 de agosto de 2021

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 

Artículo que será publicado por el Diario ULTIMA HORA de Mallorca

 

LA LEY DE PROPAGANDA HISTÓRICA

JULIÁN DELGADO. ESCRITOR

 

 

Desde que Zapatero abolió el pacto constituyente y decidió legitimar la pretendida nueva España vinculándola con la Segunda República, los partidos de izquierda han vivido con pasión retrospectiva la rememoración de la Guerra Civil, con un enfoque maniqueo y distorsionado de los hechos. Lo que los viejos roqueros saldamos en la Transición, la izquierda de hoy lo revive y alienta el enfrentamiento entre nuestros nietos. El mensaje es simple, como todos los populistas: hubo un bando que encarnaba el mal del fascismo y otro inocente de toda culpa, que representaba la libertad y la justicia. De esta forma, los crímenes del franquismo respondían a una diabólica política de exterminio, mientras que los del bando republicano eran la justa respuesta del pueblo oprimido. 

El más grande de los engaños es identificar a los revolucionarios antifascistas de entonces con la República y la democracia. Socialistas, comunistas, anarquistas (cenetistas y faístas) y trotskistas del POUM no lucharon por la República burguesa que consagraba la Constitución de 1931, lucharon por la revolución. Los estrategas de la memoria democrática engañan a la sociedad cuando confunden a aquellos antifascistas con luchadores por la democracia, que en aquellos años estaba en horas bajas frente a las dos grandes ideologías totalitarias que se abrían paso: comunismo y fascismo, que estaban sustituyendo a las democracias liberales en varios países europeos. Anarquistas y trotskistas combatieron a la República desde el principio y protagonizaron tres intentonas armadas entre 1931 y 1932, emplearon la estrategia de huelgas generales salvajes y causaron unos 200 muertos. Si Durruti o Nin levantaran la cabeza y vieran que la izquierda de hoy los incluye en el bando demócrata-burgués, se liarían a mamporros con tanto farsante. Los socialistas, después de desplazar a los moderados Besteiro y Saborit y haber perdido las elecciones de 1933, cambiaron su estrategia y, liderados por Largo Caballero e Indalecio Prieto, derivaron hacia la revolución y la dictadura del proletariado y, en 1934, asestaron a la República un golpe revolucionario que costó mil quinientos muertos. En 1936 los comunistas hicieron un uso instrumental de la República: primero, ganar la guerra; después, hacer la revolución y convertir España en un Estado subordinado a la Unión Soviética.

La mayoría de la derecha tampoco albergaba un espíritu democrático. El modelo de estado de la CEDA era autoritario, a pesar de no haber roto la legalidad republicana. Los otros partidos de derechas (carlistas, monárquicos y falangistas) tenían como objetivo común acabar con la democracia republicana. Sí hubo partidos y grupos sociales que defendieron la democracia y la República: Izquierda Republicana de Azaña, los radicales de Alcalá Zamora, liberales progresistas y conservadores, catalanistas moderados y el sector socialista de Besteiro.

Fue una época de intolerancia en la que eran muy pocos los que tenían convicciones democráticas. Se vivía el periodo que antecedió a la Guerra Mundial en el que Europa cayó presa de la brutalización de la política, como la calificó E. Nolte. Una vez comenzada la guerra, del estado republicano quedó una cáscara vacía y a la legalidad republicana se superpuso la brutalidad revolucionaria. Mucho antes de acabar la guerra, la República había muerto.

La memoria democrática responde a un revisionismo que pretende borrar de la memoria de los españoles los crímenes perpetrados por los antifascistas de aquellos años y resaltar los del otro bando. De esta forma, la izquierda intenta presentarse como única heredera de los valores democráticos republicanos y le deja a la derecha el deprimente papel de heredera del fascismo. La memoria democrática ni es memoria ni es historia ni es democrática. No es memoria, porque ésta es individual y subjetiva, no colectiva. No es historia, porque ésta es una disciplina científica y no admite una versión oficial; la historia, en una sociedad libre, no se basa en la memoria sino en la investigación y el análisis de los datos que sobreviven del pasado. No es democrática, porque quiere imponer una versión oficial partidista y maniquea de la historia y rechaza la libre investigación e interpretación. Es, pues, la negación de la inteligencia, la sumisión de la historia a los intereses partidistas de la actual mayoría parlamentaria. Una versión politizada, artificial, creada por publicistas, activistas de la política, periodistas de parte o historiadores sectarios que crean mitos y leyendas acerca del pasado. Es, pues, una doctrina de Estado.

Sánchez, sumido en sus vacíos culturales o bien, y más probablemente, esgrimiendo la mentira como parte integrante de su ser, tuvo la desfachatez de decir en su viaje a EEUU que la II República es nuestro mejor pasado. Si fue así, debería explicarnos por qué el PSOE intentó un golpe de Estado, declaró la huelga general revolucionaria, llamó a la guerra y a la revolución socialista y, al final, con Negrín, se echó en brazos de Moscú. En cualquier caso, el periodo republicano de 1931 a 1939 no es nuestro mejor pasado sino el más trágico y convulso de España en mucho tiempo.

 

martes, 27 de julio de 2021

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ

 

LA AZOTEA

 

REFLEXIONES DE VERANO

27 de Julio 2021

 

 

Un mes sin asomarme a La Azotea y cuando decido subir aun con calor abrasador, diviso sobrecogido un panorama absolutamente desolador. Mi reacción casi instintiva es cerrarla para siempre, antes de que los agentes del Gran Hermano me echen el cerrojo desde fuera y dejen mi viejo y cansado cuerpo a la intemperie de un sol africano y la soledad del predicador en el desierto.

Ya se que el nuevo Régimen que pretende instalarse en España apunta maneras autoritarias, antidemocráticas y populistas desde mucho antes del presente mes de Julio; pues desde su penosa llegada al poder, ahora hizo tres años. Ahí es nada. En solo un trienio se vuelve a seccionar la bella, aunque trágica historia del constitucionalismo patrio - aunque la barbarie cavernaria del comunismo totalitario pretenda la solemne estupidez de matrio – iniciada hace nada menos que 209 años, salpicada de sexenios inciertos, guerras sangrientas, tiempos autoritarios y esperanzadores años de progreso y libertad. No se si con lógica, pero toda la razón para Tocqueville cuando advirtió que nada es más duro que el aprendizaje de la libertad. Pues aquí hay escuela para quien quiera reflexionar.

Pero al menos, a un ciudadano del montón, le queda el mínimo derecho a exteriorizar una reflexión interior sobre la velocidad y perfección en el desmontaje metódico del sistema democrático y desde luego recordar aquello de Chesterton cuando decía que este mundo nunca será seguro para la democracia. Y tanto. De manera que tras treinta seis años de franquismo, con sus diez de totalitarismo feroz y veintiséis de autoritarismo - que al menos puso a la Nación entre las diez potencias económicas del momento – y desde 1978, cuarenta de democracia, paz y libertad, llega donnadie cantamañanas, rodeado del detritus maloliente del sistema y lo voltea hasta hacerlo irreconocible en solo tres años.

Pues es lo que hay y seguramente esto no hizo más que empezar. Y nadie debe fantasear sobre métodos legendarios de acabar con el tirano. Hoy, los autoritarismos solo se pudren y finalizan desde dentro. Y la descomposición estaba ya presente en la propia amalgama que vio nacer el Régimen. El sanchismo nada tiene que ver con la socialdemocracia europea que tantos y tan importantes años de progreso proporcionó a las democracias europeas; ni con los años de socialdemocracia felipista, aun con los errores de bulto en la deriva guerrista o en la permisividad del lodazal andaluz ya en la impunidad de la Historia.

El sanchismo y su manada de incondicionales es egolatría como ideología, poder autoritario como método, mentira como contenido y permanencia como obsesión. Esa carencia de ética política y de moral social solo puede ser apoyada por un comunismo cavernario, totalitario, que huyendo de referentes históricos que mínimamente den sentido a tan perversa y fracasada doctrina, se reviste de lo peor del populismo castrobolivariano para dar una imagen alucinante de idiocia descarada que va horadando el tejido social y arrasando principios y valores de una sociedad que parecía asentada en su tradición grecorromana y cristiana.

El resto, nacionalistas vascos sacudiéndose sus vestigios nazis, o el viejo y cansino catalanisno independentista, ahora en la órbita de una extrema izquierda tan peligrosa como desnortada, no son mas que oportunistas de ocasión, en busca de la coyuntura favorable ofrecida por un Estado debilitado, casi fracasado, que mana a borbotones desidia y deshonor en el mantenimiento y defensa de su soberanía, en el respeto al orden constitucional, en la seguridad jurídica, en el caos territorial y en el desprestigio casi circense en el orden internacional.

Enfrente, una derecha desunida, en manifiesto desencuentro en cuanto al método y el deseo de poner fin a este Régimen ilegítimo, que sabe aprovechar la legalidad del orden constitucional que quieren derribar, para avanzar hacia una sociedad que seguramente mira al sistema chino como modelo de comunismo de Estado y capitalismo económico. Sistema iliberal, que arrumba la dignidad de la persona y sus derechos mínimos de autodeterminación y esperanza de libertad. El sanchismocomunismo se ha instalado en España con un programa decidido y vigoroso para acabar con ella como Nación y su Constitución de 1978 como sistema de convivencia. La nueva política nos lleva a la España multinivel. Pues ya verán.  

 

lunes, 26 de julio de 2021

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 

Artículo publicado por el diario ULTIMA HORA el sábado 24 de Julio

 

La vocación autoritaria de Sánchez

Julián Delgado. Escritor

 

Desde que llegó a la Moncloa, una vez arrasado el viejo PSOE, controlado férreamente el nuevo y constituido un Gobierno sumiso, Sánchez se propuso hacer lo mismo con España. Para ello puso en marcha un desembarco en las instituciones públicas y privadas; no dejó ninguna suelta, controló incluso a empresarios y obispos y liquidó los órganos de control democrático. Aprovechó la pandemia para controlar el Poder legislativo, declarando el estado de alarma, y no el de excepción, para gobernar por decreto, reduciendo a la mínima expresión el control del parlamento.

Respecto al Poder Judicial, la primera medida que tomó fue colocar a su ministra Delgado como Fiscal General, pero no ha podido asaltarlo en masa, someterlo como ha hecho con el resto de poderes e instituciones. Por eso lleva dos años desarrollando una implacable campaña de deslegitimación global del sistema de justicia. Lo ha considerado una amenaza, una piedra en el camino, un dique de contención para su proyecto ideológico. Esta campaña tiene hoy carácter de acoso y derribo, y va desde el Tribunal de Cuentas hasta el TC a los que desafía, presiona, desacredita, denigra y hasta legisla contra los jueces para atarlos. Gracias a la UE no ha ido más lejos. Su empeño es poner la Justicia al servicio de su proyecto autoritario, crear una Justicia a su medida, en la que toda decisión del Gobierno esté por encima de la ley. 

En cuanto al cuarto poder, Sánchez puso una gran interés en controlarlo; entre sus primeras decisiones estuvo, mediante un decreto urgente, someter a RTVE. Después de prometer que sería plural y de calidad, lo convirtió en el ariete para transformar la mentira, que ha presidido su quehacer político, en una práctica normal y aceptada en la vida pública, un virus inmoral inoculado en el corazón del sistema. En lugar de tener el contrapeso de los medios privados, desde el primer día actuó para neutralizarlos, sin el menor rubor. Amenazas o generosas subvenciones, todo vale para intentar que se muevan en su férula.

El adanismo de Sánchez le lleva a creer que España necesita hacerse de nuevo y está en la faena de revisar su idea misma. Por el camino que lleva desembocaremos en una democracia orgánica de republiquillas.  

 

viernes, 9 de julio de 2021

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

 Artículo que será publicado por el Diario ULTIMA HORA de Mallorca, el sábado día 10 de Julio


​LA DEFENSA CREATIVA DE ESPAÑA

Julián Delgado. Escritor


Ante los intentos de asalto a la unidad de España, hemos vivido con cierta tranquilidad confiados en que la Constitución establece un procedimiento tan complejo y exigente para cualquier cambio que la afecte (art. 168), que, en la práctica, lo hace imposible. No es ajeno al derecho comparado, pues otros textos constitucionales hacen lo mismo respecto a las materias que declaran irreformables. Así pues, para que una iniciativa de modificación rompa la unidad de España es preciso que se debata en el Pleno del Congreso y del Senado; si los dos tercios de ambas Cámaras la aprueban, se disolverá el Parlamento. Las nuevas Cámaras, salidas de unas nuevas elecciones, deberán ratificar la decisión tomada por las anteriores y tramitarán el proyecto de reforma. A continuación se someterá a referéndum y si el número de votos afirmativos es mayoría, quedará aprobada la reforma.  

La Constitución previno hasta la aberrante circunstancia de que un enemigo de la unidad de España llegara a ocupar La Moncloa con esa cerradura a prueba de bombas y, por ello, hemos venido durmiendo tranquilos. Pero hete aquí, que el vientre monclovita, fecundado por el ínclito Zapatero experto en negociaciones claudicantes,  que pastorea a insignes juristas, dicen que liderados por Conde Pumpido especialista en limpieza de togas sucias del polvo del camino, ha dado a luz un ratón al que se refieren como  Derecho creativo. 

Esa criatura llega al mundo con un pan bajo el brazo en forma deun referéndum sucedáneo del de autodeterminación, que es el que exigen los soberanistas. Una capacidad de celebrar consultas no vinculantes cuya eficacia el mismo presidente del Gobierno del Reino de España podría reconocer como suficiente para justificar la rendición del Estado. Culminaría así el cúmulo de  arbitrariedades y desafueros cometidos desde aquel día en que Rajoy fue sustituido en el Congreso por el bolso de la vicepresidenta. 

No es de recibo que para conseguir alargar un par de años la supervivencia del Gobierno se pueda poner en peligro la existencia de una nación milenaria por cuya supervivencia han dejado la vida miles de españoles a lo largo de su historia. 

Habrá que ir pensando en la Defensa creativa de España.

miércoles, 7 de julio de 2021

LA OPINIÓN DE JULIAN DELGADO

Artículo que será publicado por el Diario ULTIMA HORA de Palma


Los tres niveles del Procés.3

Julian Delgado. Escritor


El Procés.3, que se iniciará el 13 de septiembre después de que los nacionalistas catalanes hayan exhibido músculo en su Diada, se desarrollará a tres niveles. Uno,teatral, que se escenifica en el Congreso, donde Sánchez se presenta como el pacificador del rampante secesionismo catalán, que busca una solución para el conflicto de Cataluña a través del diálogo. Se acepta el enfrentamiento bronco con la oposición incluso con sus socios, se justifican las concesiones en aras del consenso y la concordia y se promete respetar la Constitución. Pero esta ostentación de las discrepancias de fondo entre Sánchez y los nacionalistas no deja de ser puro teatro para consumo de los seguidores de sus respectivos partidos, una estrategia para ocultar la total sintonía de Sánchez con los nacionalistas.

El segundo nivel es el de las bagatelas, menudencias que se negociarán  en la llamada mesa de diálogo. Sirve este nivel como cortina de humo que esconde la negociación  de fondo. Se pondrán encima de la mesa una larga lista de nuevas competencias que harían desaparecer el Estado en Cataluña, y que van dirigidas a apaciguar a los separatistas más radicales. Estas son la cesión de estructuras de Estado a la Generalitat y diversas prebendas económicas y financieras que resultarán un agravio para el resto de las CCAA: fondos europeos, financiación de infraestructuras, imposición del catalán, apoyo a la candidatura de los JJOO de invierno en Cataluña,  ampliación del aeropuerto de El Prat, inversiones en cercanías, titularidad de carreteras del Estado, el fin de la represión, el blindaje de competencias, representación catalana en la UE, selecciones deportivas, compartir la capitalidad de Barcelona con Madrid, etc.  Es el nivel de las fotos y las declaraciones, sonrisas y caras de perro, que permite ganar tiempo y ofrecer alternativas en las relaciones de los contendientes, despejar tensiones y escenificar crisis simuladas que permitan exhibir la complejidad del empeño.  

El tercer nivel es el subterráneo, el de las alternativas creativas al que no llegan las cámaras. Es en el que Sánchez tiene vía directa con el ínclito Zapatero, su hombre en las sombras, el que urde y muñe el plan de la España plurinacional a sus órdenes directas. Al que no le basta haber renunciado vencer a ETA cuando se estaba en las mejores circunstancias para conseguirlo y, en su lugar, tras un proceso de rendición ignominioso disfrazado de paz, legitimó el hacha y la serpiente e hizo bueno el pronóstico de la madre Joseba Pagazaaurtundua: Harán cosas que helarán la sangre. Ahora pretende repetir la jugada en  Cataluña.

Sánchez y su Gobierno rojo-morado, ha metido en su cama política a todos los que quieren acabar con España, ha aceptado sus reivindicaciones y su discurso victimista considerándolos justos y se ha puesto manos a la obra. Así, pues, su objetivo es ofrecer una opción que acepten los soberanistas, aunque haya que desgarrar algunas costuras de la Carta Magna, pero sin que llegue a reventar. Dentro de la Constitución hay muchas cosas que se pueden hacer, declaró hace unos días Sánchez y ahí está Conde Pumpido, junto a ZP, preparando la ingeniería legal para burlar la Ley de Leyes. Rescatarán el Estatut de Maragall, que tumbó el TC en su día, incluirán en su texto, entre otras mejoras, la competencia de realizar referéndums consultivos. El soberanismo la activaráen el momento que considere más oportuno: cuando se hayan incorporado al censo los jóvenes hoy adolescentes inoculados desde las escoletas con el virus del procés en sus distintas variantes. Se repetirá la consulta hasta que el resultado sea favorable a sus intereses y entonces no habrá marcha atrás: harán una lectura vinculante y se independizarán por la vía de los hechos consumados. Y vaya usted a decirles con la fuerza simbólica del triunfo en el bolsillo, que el resultado no tiene valor ejecutivo.  

Para ello necesita una campaña de descalificación y destrucción de las instituciones de control y maniatar a la Justicia. Y en eso está Sánchez desde el principio. Ahora promueve despojar al TC de su capacidad para ejecutar sus propias sentencias, suspendiendo el recurso previo de inconstitucionalidad para frenar Estatutos con contenido separatista e impidiendo que actúe contra referendos ilegales, cuando se había comprometido a endurecer las penas ante consultas ilegales. El TC corre el riesgo  de representar el papel de extra mudo sin capacidad para intervenir ante consensos políticos que estén fuera del marco constitucional. 

¿Quién controla el Estado? Pues eso. 

martes, 29 de junio de 2021

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ

 

LA AZOTEA

 

DESCUARTIZAMIENTO NACIONAL

29 de Junio 2021

 

 

Asomado nuevamente a La Azotea observo un panorama político absolutamente desolador, descorazonador, inquietante. El sanchismo, aliado a los más contumaces enemigos de la democracia, comunistas, nacionalistas/independentistas y terroristas confesos reconvertidos en pacientes agitadores, reconducen a la Nación española hacia un abismo de descomposición moral, democrática y territorial.

Resulta demoledor comprobar como confianzudos comentaristas o tertulianos, refugiados en cantinelas del falso dilema entre optimismo o pesimismo, vienen en justificar las fechorías gubernamentales confiando en la solidez del sistema, el apoyo europeo o los democráticos posos residuales que permanecen en el oscuro fondo del antiguo Partido socialista. Y desde luego apenas resultan audibles sus latidos, sus llamamientos a la resistencia democrática o la confianza en lo que significa el brioso artículo 8.1 de la Constitución, arpón clavado provisionalmente en el corazón negro del sanchismo y sus perversos aliados.

De manera que en pleno engaño populista andamos y esperemos temerosos a que esta etapa de conformismo antidemocrático no constituya la amalgama de un estallido tan indeseable como reiterativo en la penosa Historia del interminable camino hacia el progreso y la libertad. Son más llamativas las proclamas televisivas públicas, diarias y perversas, de los cintora y demás tertulianos y seudointelectuales orgánicos, bien pagados al servicio de un poder avieso y traidor a los principios y valores que vertebran la hermosa Constitución de 1978 y que juraron defender, cumplir y hacer cumplir.

Ya ven lo lejana que queda la petición de Stuart Mill de instaurar la forma de gobierno que genere los mejores resultados. La Nación se encuentra más dividida que nunca, entre familias, territorios e intereses. Parece como si, con J. Brennan, apareciese una nueva generación de hooligans luchando contra la democracia, ante una sociedad desinformada habitada mayoritariamente de hobbits ante el silencio cómplice de intelectuales vulcanianos. Pues que bien, porque la democracia se desvanece por días y el autoritarismo hortera e inculto se instaura hasta en los últimos alveolos de la sociedad.

El desmontaje constitucional es sistemático y perfectamente sincronizado. Lo primero es el Poder Judicial, empezando por su Consejo General, Tribunales Superiores o Tribunal Supremo y paralelamente la mutilación anulatoria del Tribunal Constitucional. Operación dirigida a Jueces y Magistrados, incumpliendo con descaro sus resoluciones o humillando la separación de poderes al dictar indultos provocativamente vergonzosos, con chulescas resoluciones motivadoras. Paralelamente, despreciando la figura del Jefe del Estado hasta extremos inconcebibles en cualquiera de los Estados democráticos de la UE que asisten boquiabiertos a la demolición de una Monarquía moderna, avanzada y ejemplar en su función constitucional. Y desde luego socavando sin tregua, el resto de los órganos constitucionales, como aquellos que puedan o presuman pueden ser contrarios a la voluntad mayoritaria. Ahí está la impudicia intolerable con que intentan, y seguro lograran, acabar con la independencia y prestigio de los miembros del Tribunal de Cuentas, órgano constitucional previsto en el artículo 136 de la CE y dependiente de las Cortes Generales, en su función de fiscalizar las cuentas y la gestión económica del Estado. Órgano cuya historia se remonta a varios siglos de existencia con uno u otro nombre y cometidos, conforme la complejidad y concepción del propio Estado lo ha demandado.

Es decir, el Estado en su concepción constitucional y como sujeto de Derecho Internacional, está siendo socavado en su autoridad y soberanía; en la seguridad jurídica y en la separación de poderes; en su concepción vertebral e irrenunciable de Estado de derecho, donde debe prevalecer el imperio de la Ley sobre la arbitrariedad de los poderes públicos. Es verdad que la Constitución resulta un valladar de difícil asalto directo y por   eso se mina en su estructura fundamental y se ennegrece mediante la modificación del ordenamiento jurídico a través de decretazos bolivarianos o mediante leyes alejadas de la tradición cultural de la Nación y aprobadas o a punto de aprobarse por una mayoría autodenominada progresista en la mayor regresión reaccionaria desde Fernando VII. Si los indultos a los golpistas resulta operación exitosa, y lo será, esperen la de los criminales etarras ya cercanos a la llave traidora y nazi del PNV. Pero la llave del Estado está en manos del sanchismocomunismo antidemocrático y anticonstitucionalista, sin que nadie parece estar dispuesto a disputársela, antes de terminar su troceo y hundimiento de los restos. Eso parece.