Tribuna abierta de opinión

Instituciones,Democracia y Libertad

martes, 11 de abril de 2017

La Opinión de Javier Pipó

La Azotea

LA SEMANA
11 de Abril 2017

     
      Pues ya va de paso la singular y parece que imprescindible Semana, con gigantescas oleadas de ciudadanos fieles e infieles, buscando un lugar para manifestar cierto fervor religioso cada vez más crecido aunque no sea difícil averiguar por qué o espacio adecuado donde ampliar la capacidad de consumo y gasto. Y no por criticar, pero ahí tienen La Morada y su Círculo de Espiritualidad Progresista, incapaz de sustraerse a la magia de la Semana y el pasado día 7 – en puertas de las celebraciones cristianas – convoca unas reflexiones sobre espiritualidad y política, con teólogos y teólogas del progreso y su sacerdote jefe Monedero; teólogo también de la revolución que para nada disimula su feroz totalitarismo, odio de clase y deseo de revancha sin piedad. El muy perillán – en plena reflexión de espiritualidad marxista o mejor, leninista- se descuelga con perlas como que él reniega del uso de la violencia, pero Podemos está para “confrontar a los poderosos en el Congreso y echarlos de las instituciones”: es mandato divino subvertir el orden establecido y expulsar a los fariseos del templo. Así pues, la Semana festiva de creyentes o no, es fenómeno que saca de sus casillas a los camaradas de la otra oleada, la fascicomunista de Podemos porque les resulta difícil encajar el desenfreno colectivo en esa odiosa derecha capitalista y opresora, aunque el argumento les desborde por la apariencia de mucha derecha y poco oprobio. Sancheziglesias le llama más prudentemente “clase media y trabajadora” con lo cual el espectro parece más amplio y abordable.

      En cualquier caso es Nación capaz de compaginar bienestar y desigualdad, estabilidad social y desequilibrios estructurales, con el amor a la buena vida y la felicidad. Para nada pues, necesita una pasada por la izquierda totalitaria que le hundiría por generaciones en la miseria y la desesperanza. Pero claro, hay que seguir, volver al tajo y no perder el ritmo, aunque le ponga a uno de los nervios; se requiere temple y entrenamiento para lo que ya se ve como parte de lo que se avecina. Y no solo aquí, también fuera. Ya ven Trump, “el patán”, le viene un momento de sosiego escuchando sabios consejos y bombardea al tirano Assad; ira subsiguiente de Vladimiro RasPutin;  jolgorio de los socios europeos que momentáneamente llegan a creerse protegidos por el paraguas yanqui, sin necesidad de pagar su defensa y amargura en la geografía arqueológica del peor comunismo español sacando a relucir la base de Rota como punto de partida del portaviones con los cazas criminales. Y mientras, fanáticos asesinos yihadistas dejan sin resuello a los despreocupados suecos, incapaces de reconocer estar agujereados en su bienestar, como los alemanes o franceses, facilitando una crónica penosa del atentado y ocultando la foto del niño descuartizado porque no se llama Aylan y no es sirio. Si acaso, un poquito, si se trata de cristianos coptos cazados como conejos por estos fervientes criminales. Primoroso retablo semanasantero.

       Pero hay más en esta Semana de pasión. No me digan no tiene su aquél el sobrevenido tema de Gibraltar que a poco nos hace sentir fervores a lo Serrano Suñer y demás devaneos patrióticos con el embajador británico. Poco interés pueden mostrar los gibraltareños por modificar su ciudadanía desde súbditos de Su Graciosa Majestad – que duplica la renta del territorio circundante- a la de compartidores de emociones con Susana y su gobiernillo rociero. No tiene color. Pero conste, aquí no tanto debe constituir empeño colectivo la soberanía de la Colonia, compartida o no, como acabar con el nido de piratas financieros en que la Roca consiste desde hace más de cien años. Y ahora con el Brexit es momento de comenzar el destaponamiento del embudo de corrupción que comienza en su parte ancha en el Despeñaperros andaluz, para terminar en el sumidero estrecho del Gibraltar británico. Y de lanzarse a una política de Estado- con estadistas inexistentes- para modificar el subdesarrollo de una Comarca deprimida hasta la exasperación, donde no se ha invertido en serio desde el Polo de Desarrollo de López Rodó allá por 1965. ¿Acaso interesa a los britanicogibraltareños una Comarca circundante potente económicamente, próspera y desarrollada, más que sostenedora vital de miles de familias andaluzas? Pues que le pregunten a Moratinos, entre otros estadistas.

      Pero la Semana aún da más de sí para el rezo, implorando la piedad del cielo para concluirla cuanto antes. Porque si nos aprietan por el Sur, por el Norte es para salir corriendo y no parar. Produce escalofrío la patética imagen de los “artesanos de la paz” rodeados de comunistas asesinos no arrepentidos; neocomunistas del peor populismo y desarrapado bolivarismo; tontos útiles compañeros de viaje, representantes de los restos de la burguesía vasca viviendo el final de su exquisita miseria moral y los desubicados socialistas del lugar. Todos juntos en el juego suicida de amparar una historia de medio siglo de oprobio, sangre y lágrimas. Un desastre nacional porque no solo representaron una comedia mentirosa y repugnante, sino que a continuación empezará la monserga de la reconciliación, el perdón y la libertad que negaron a los asesinados y a los miles huidos de aquella hermosa tierra. Mientras, más de la mitad de los crímenes en la impunidad más absoluta; pero todos felices en esta Semana de pasión infinita y trascendente.

      Y por dar, también en la Semana el pintoresco y caro numerito del estadista Puigdemont acudiendo a postrarse ante el ilustre Carter, el zapatero yanqui, que seguramente habrá obtenido un buen pellizco para su Fundación dedicada a sablear a defensores de causas perdidas. Es lo que faltaba al proceso secesionista que llevará a la Nación a momentos de tensión incontenible por la estupidez sublime e inútil de sus ciegos gobernantes, convertidos en contables sin futuro.

      Y así cierro la Semana, antes del domingo. Porque hace casi cuatro años y medio titulé CHACÓN, mi columna La Azotea del “Córdoba” y no me resisto a transcribir el último de sus párrafos dedicados a la política desgraciadamente desaparecida, en esta difícil semana:

        “Por eso resulta refrescante la puesta en escena de Carmen Chacón, estigmatizada por la estulticia del zapaterismo pero que con valentía declara ante la declinante socialdemocracia sentirse rotunda y radicalmente contraria a la independencia de Cataluña…Ante el descaro del PSC y su derecho a decidir, que ella traduce por independencia, duda. Pero ojalá sea capaz de solventar interrogantes inquietantes del socialismo democrático y sepa ofrecer su juventud y madura experiencia en la defensa de los intereses nacionales. Si la dejan.” Descanse en Paz. 

jueves, 6 de abril de 2017

La Opinión de Julián Delgado

Artículo que será publicado en el Diario “Última Hora” de Mallorca el próximo día 8 de Abril

LA OLA JUSTICIERA
Julián Delgado. Escritor

      Una ola justiciera ha atravesado nuestro país en estos últimos años y se ha llevado por delante a las más altas instancias, a los más poderosos próceres, a quienes eran considerados personajes intocables, impunes ante la justicia por más que sus andanzas fuera de la ley fueran archiconocidas. No es ahora cuando hemos sabido que unos y otros se estaban enriqueciendo de forma fraudulenta. Desde hace años era, si no público, sí notorio para el común.
    ¿Qué ha pasado, pues, para que estallase ahora? Sin duda la indignación y el hastío de la sociedad como consecuencia de los efectos de la crisis; la corrupción, conocida hoy en toda su crudeza, el desprestigio de los partidos y las instituciones, el papel de algunos medios contribuyendo a difundir la acción política como un vulgar espectáculo, el descontento ciudadano ante el mal funcionamiento del sistema y, también, la ausencia de un proyecto y de un ideal cívico común en el que se sustente la democracia han contribuido a agitar las olas.
      Este tsunami se ha llevado por delante al Rey, obligado a abdicar, una infanta y su marido se han sentado en el banquillo, patriarcas de la política cuya caída era inimaginable, como Jordi Pujol, se han visto arrastrados, junto con su familia, por el barro de los juzgados. Además, siete presidentes más de Comunidad han estado o están procesados y uno de ellos (Matas) ya ha dado con sus huesos en la cárcel; la lista de ministros, banqueros, empresarios, diputados y concejales encarcelados o acusados de graves delitos resulta interminable.
       Y en este escenario, las insaciables fauces de una sociedad rabiosa y hastiada engullen a los acusados en una ceremonia expiatoria que se adelanta a la justicia. Los sospechosos son flagelados en la plaza pública de los medios de comunicación, donde se les imputa, procesa, juzga y condena en el mismo acto. Poco importa si finalmente la justicia los exonera. No existe ética del daño irreparable ni presunción de inocencia; hay que devorarlos, a cuantos más mejor, y, después, vomitar el chivo de forma que no muera pero que no quede vivo. Es una catarsis social, un sacrificio a los dioses para que éstos reúnan energías suficientes para combatir a las fuerzas del caos. Amén.



jueves, 30 de marzo de 2017

La Opinión de Javier Pipó.

LA AZOTEA


EL SUSANAZO
30 de marzo 2017

      Susana esperó aquí,  no el mejor momento sino el momento mejor para evadirse del ambiente no tan grato a su Presidencia  y trata de aspirar a la de España,  empezando por la de su Partido, con urgencia. La aspiración no es ensoñación, sino el aval que representa el triunfo continuado de su propia vida; milagrosa, modélica en el ascenso social meteórico, en su verticalidad, en el prestigio que da la influencia y el poder. Es el vértigo del éxito y a veces la soledad de la ingrata cúspide del mando. Y claro, queda perpleja ante tanto desaprensivo incapaz de apreciar las bondades de su Gobierno mágico encabezado por una princesa absoluta en ese bosque inescrutable del socialismo andaluz.

    Ya digo, incomprensiones desmedidas como en sanidad – joya falsa de la corona del neoperonismo vigente- o la educación- modelo incapaz de generar siquiera ciudadanos libres, independientes y no digamos iguales – que han sido motor para la movilización de decenas de miles de ciudadanos, con intención dirigida de hacerle tragar el polvo causado por la incapacidad e insignificancia de unos consejerogolillas expuestos a modo de resalte y contraste de la patrona excelsa. O la comedia bufa de la Comisión parlamentaria sobre la formación, presidida por un empleado en subarriendo, del inefable mayordomo Marin y acabada como todas las Comisiones; con el objetivo sin cumplir y no digamos aclarar o más bien oscurecido por la reiterada y contumaz pantomima.

      Es igual, Ella tiene los resortes adecuados y firmes para una permanencia asegurada, si así lo desea. Y desde luego, un pueblo fiel y agradecido que le reitera y reiterará su adhesión inquebrantable. Además de un desenvuelto ConsejeroFiscal, conectado con la judicatura, con la única, inteligente y maquiavélica misión de ir desmontando trama tras trama, hasta dejar el patio como una patena; bueno, con los “cuatro golfos” que ya presagió Chaves, puestos ante una justa justicia. Los demás, pues en la calle sin juzgar, condenados solo a declarar ante el juez tantas veces como sean necesarias, como los pujolines; a contarle a su señoría eso tan gracioso de la herencia del avi Florenci.

      Ella, ya digo, llegado el caso podría contar su sagrado deber de preservar también la herencia recibida, la de sus mayores naturalmente. Aquí, en el Sur, lo importante es preservar la herencia; la recibida – antes que ella misma la arrebate- y de paso pues eso tan hermoso de la igualdad de personas y territorios. Y encima por aquí sale más barato la solidaridad que en Cataluña; pregunten a Montoro, casi seguro les contesta eso de “Montoro somos todos”.

     Y sin pensarlo más, Susana deja la preparación acelerada que le están proporcionando notables maestros del saber y se planta en Madrid, en olor de multitud y de poder, esa esencia aromática, espesa e indescriptible, respirable allí desde que Carlos III se erigiera en Rey y Alcalde. Y arrasa entre varios miles de enfervorizados militantes que admiran la desenvoltura llena de frescor de un verbo rápido y bien construido; hermoso, con bellas palabras aprendidas en su barrio, junto a su gente, recogiendo la esencia del saber popular elevado a categoría política que sirve como unte de esperanza y desafío a los incrédulos. Es la nuestra, gritan; te necesitamos, repiten; dirígenos, llévanos a la gloria del paraíso socialista. Y ella así lo cree y les remacha una y otra vez ese mensaje musical de deseos compartidos, de utopías lejanas como todas pero que solo Susana es capaz de interiorizar en quien predispuesto a escucharla, las encuentra tan cercanas que las palpa y se excita por el calor y color que desprenden.

      Pero alguien aprecia que Susana no dejó ningún programa, ninguna intención, ninguna idea; tampoco era necesario. Las ideas para regenerar la socialdemocracia y gobernar España las deben poner los socialistas presentes, los del siglo XX que diría Sanchiglesias. Ella, tiene el papel de transmitir emociones y sentimientos porque a los pueblos los mueven los poetas, que decía José Antonio. Los del siglo pasado saben que elegir a Susana tiene ese arreglo: ella gana la elección de Mayo florido y hermoso y las generales al caer; ellos dicen cómo. La cosa puede y debe funcionar porque si no el socialismo del siglo XXI, ese del populismo macarra, faltón, desarrapado y desde luego marxistaleninista y revolucionario de Iglesias - con el pobre Sánchez como trofeo una vez designado para el cargo de ujier - puede acabar hasta con la democracia por demolición, tarea ya comenzada y ajena a sus formas e instituciones sociales, jurídicas y judiciales.

     Y los demás, a ver qué pasa. Lo mismo el Brexit aviva el seso y despiertan. Ya ven los pasos perdidos de un tal Rivera, con el corazón partío entre el liberalismo de dos tardes y el socialismo de tres, sin saber siquiera si debe descansar los finde. Tiene un lío, un follón y claro, le echan de menos en su tierra, ahora que está a punto de que la deslicen desde la estupidez hacia el abismo. Aquí, está resultando hasta prescindible.

Y Rajoy, pues con su pertiguero Montoro, tratando de resolver problemas morales, como siempre, con la bolsa material de los ahorros. Y así no hay manera porque la mayoría silenciosa explotará cuando sea consciente que al final, un sistema fiscal agobiante - y solo está comenzando- no puede servir para enriquecer a los que quieren irse y los que están esperando turno, a costa de empobrecer a los que se quedan. Empieza a existir cierta hartura de tanto “montorazo”. Pues eso. 

jueves, 23 de marzo de 2017

LA OPINIÓN DE JAVIER PIPÓ.

LA AZOTEA

PAISAJE Y PAISANJE (y II)
24 de Marzo 2017


    Es verdad que el paisaje está resultando algo agobiante y el paisanaje inquieto, con brotes de violencia cerril por cuestiones incluso ajenas a la crisis de sistema en que nos movemos. Y claro, la clase política que intenta representar tan variopinto escenario, en modo alguno pretende desentonar del entorno. Por eso convivimos y nos dejamos conducir por políticos en gran parte invalidados por su falta de lealtad al sistema, de patriotismo, preparación y con tendencia excesiva al expolio y saqueo de lo público.

    Repasando así por encima, encontraremos una fauna que hubiese resultado imposible, simplemente hace veinticinco años. Es clase degrada que ahora alcanza la plenitud de su ocaso. Los nacionalistas, por ejemplo, están en lo suyo que no es lo nuestro. Se han convertido en enemigos declarados del sistema y de la Nación. Desde el catalanismo saqueador y corrupto – muy adelantado en su voluntad secesionista, casi imparable- al cínico e hipócrita nacionalismo vasco, en su mitad podrido por la violencia asesina y a la espera de nueva oportunidad que se presentará sin dudarlo, a la vista de la flojura de un Estado inútil, tan blando y grasiento como la mantequilla. Ambos, parece incluso comienzan a recoger los frutos de una judicatura acobardada que se niega con descaro a aplicar el constitucionalismo a defender, jugándose si fuese necesario sus albas e inmaculadas puñetas. Algunos fundamentos de la STSJ Cataluña sobre el referéndum, avergonzaría a un estudiante de 1º de Derecho Político. Pero esperen y verán lo que nos costará en impuestos el cuchicheo con el finolis Urkullu/Ortuzar o el intentar mantener a raya financiera a los traidores del 4%.

    Aquí asistimos a un desplazamiento sin fin de las fuerzas constitucionalistas hacia el abismo que les prepara y nos prepara el populismo macarra y neocomunista de Podemos. Los únicos que saben dónde quieren ir - salvando la dialéctica nacionalista - y cuál el camino gramsciano para llegar. Al insensato Sánchez sabemos cómo le fascina la negra coleta de Iglesias, aunque caiga deglutido en su aparato digestivo hasta la insignificancia de tan orgulloso personaje y la facción de Partido que le sigue como disciplinado rebaño; pero ojo porque es muy posible que el bando sea mayoritario. Y menos mal que en esto, como salvadora de la socialdemocracia, apoyada por el aparato y la vieja y brillante generación de estadistas de la Transición, aparece Susana ante el vacío de banquillo y de ideas útiles para la gobernación. Tan radical como Sanchiglesias, tan escasa de conocimientos necesarios como él, pero al menos defiende la Constitución, la Nación y el progreso, aunque no sepa cómo. Ella, con Pedrosanchez, es la otra cara de la misma moneda ZP: la buena y la mala, la herencia de una etapa tóxica y corrosiva para el patrimonio nacional. Pero el viejo y astuto aparato sabe que Susanaperon quiere ganar elecciones y cómo hacerlo: transmitiendo emociones, sentimientos, pero no ideas porque los resultados son más efectivos que las ideas. Ella es ruinosa como gestora y se conforma con la primera simpleza de Kantsky cuando escribía que la socialdemocracia es un partido revolucionario, no un partido que hace la revolución. Pues ya está ¿por qué no? Y como soy travieso incorregible, me quedo con el politólogo polaco Przeworski y para rematar digo: ya verán cómo Susana es “pluriclasista atrapalotodo”; pero ojalá gane.

     Y claro, ante panorama tan inquieto, el desubicado Rivera continua sin encontrar qué título llevar a su tarjeta de visita, porque aquello de liberal progresista y el guiñol de Cádiz, no pasa de actividades de simpatía recreativa. Todo un espectáculo, como en Andalucía, camino de la izquierda, por si pudiera pactar con una socialdemócrata paratodo, como Susana. Ya ven. Y nuestro Presidente observando los vaivenes de C´s y el espacio que pudieran dejar unos y otros en el centro izquierda. Pero tanto trecho, le descubre huecos inmensos sin cubrir que agitarán la impaciencia de la mayoría silenciosa. Casi me conformo con, al menos, aparezca su talla de estadista en la tragedia nacionalista.

    Por eso, hablar del paisanaje que se contempla desde La Azotea, con dolor hasta de ojos - seguramente cuestión de estética- dará como resultado un relato tan atosigante como descorazonador. Pero describir el paisaje sombrío, conseguido tras empeño feroz por lograr el retroprogreso, podría resultar fascinante pero cansino. Ya sé, el progreso, como creación de riqueza y bienestar que se deriva, no hay quien lo discuta, nadie sensato naturalmente. Pero me refiero y me interesa no tanto el PIB, que también, como la consecución de una sociedad distinta, con ciudadanos amantes sí, de la libertad, pero no menos de la moral social. Ciudadanos dispuestos a someterse a un código de conducta individual y colectivo, donde prime el respeto a la ley, que es tanto como la observancia de las reglas de convivencia pacífica y atenta con el derecho de los demás. Y ello, solo habría sido posible mediante un sistema educativo profundo, integral en valores y principios de nuestra tradición europea y cristiana, tutelado por un Estado fuerte, con auctoritas, potestas e imperium y que en nuestro tiempo resulta exigible y derivado de la legitimidad y legalidad democráticas.


    Nada de ello divisamos. Más bien una sociedad polarizada,  implacable por mitades; que vive entusiasmada en el relativismo como conducta políticamente correcta; paganizada; con sectores cada vez más amplios guiados por el odio y el resentimiento. Y un Estado debilitado hasta la inacción, incapaz de sostener sus poderes, incapaz de hacer cumplir sus propias leyes, incapaz de hacerse respetar ni siquiera en la unidad que lo define ni en la observancia a los tres valores superiores que enumera en bellísima utopía el artículo primero de su Constitución. Pues eso.     

LA OPINIÓN DE JULIÁN DELGADO

Artículo que será publicado el día 25 de Marzo en el Diario “Última Hora” de Mallorca

LA TANGANA de ALARÓ
Julián Delgado. Escritor


      La violencia es una de las dimensiones humanas más estudiadas por los etólogos y expertos en diferentes disciplinas. Hay bastante consenso en que la violencia es natural y necesaria porque, al ser imprescindible para la supervivencia de los animales, forma parte  inevitablemente del ser humano.  
     Toynbee afirma que el Estado posmoderno con su objetivo de universalidad e igualdad se legitima ante los ciudadanos presentándose como pacificador total. Evita el uso de la fuerza legítima y persigue en su ámbito cualquier tipo de violencia. ¿Se acaba así con la violencia individual? Señalan algunos que, desde que el poder ha proscrito la violencia física de la esfera social, la que ejercían los profesores la practican los alumnos, desde que la eliminación de la violencia machista es un objetivo político, ésta no para de incrementarse, la violencia que antaño generaba la lucha de clases ha pasado a ser realizada por  bandas juveniles.
     Esta violencia de las sociedades posmodernas parece el último refugio del individualismo. Al no disponer de cauces para poder ejercerla de modo simbólico, la violencia se reprime y el individuo puede llegar a desplegarla ciegamente. La sensación de hallarse a la deriva, dice Toynbee, es una tribulación que aflige al hombre en una época de desintegración social. El Estado posmoderno deja atrás formas milenarias de identificación colectiva y otras creadas por el Estado moderno: objetivos cívicos, historias gloriosas y héroes, himnos y banderas, ritos y otras señas de identidad. Solo así se conseguirá huir de la tribu e identificarse con toda la humanidad: vaciándose de sus contenidos particulares y generando una artificiosa igualdad. Las milenarias almas de los pueblos son sustituidas por una artificial conciencia colectiva dominada simbólicamente por el Estado.

     ¿Justifican estas reflexiones el bárbaro comportamiento de los padres de los niños que juagaban al fútbol en Alaró? En absoluto, solo intentan buscar explicación al porqué de las explosiones de violencia del hombre cuando éste se halla a la deriva. Y, en el peor de los casos, esos padres nos muestran que todos los esfuerzos que hemos realizado por superar nuestros instintos más primitivos han fracasado.

viernes, 17 de marzo de 2017

La Opinión de Javier Pipó.

La Azotea

PAISAJE Y PAISANAJE (I)
18 de Marzo

    
      A mí desde luego me alegra y mucho, la derrota del neofascismo populista holandés, con el escaso crecimiento de un dictadorzuelo como Wilders y la continuidad del liberalismo sosegado de Rutte. Holanda parece continuará el camino iniciado allá en 1951 como Estado signatario del Tratado de París que dio lugar a la CECA, luego CEE y CEEA y al Tratado de Roma de 1957. De manera que la salida de la UE, esa hermosa utopía, de un miembro fundador - que duplica la renta per cápita española - hubiese sido una catástrofe inmensa; el fracaso colectivo de tres generaciones y una civilización. Pero hay que permanecer atentos, en alerta, aunque confiando en solución definitiva al inmenso riesgo que la tercera invasión musulmana supone para el Continente europeo. En esta ocasión, invasión silenciosa, masiva y pacífica, en oleadas sin fin de cientos de miles, muchos ellos logrando una aparente integración, en solicitud constante de libertad para implantar la sharia y el riesgo cada vez más cercano de funcionamiento de un estado propio dentro del invadido. Y no es cuestión menor porque sin ir más lejos, Francia podría ser república islámica en menos de cuarenta años y Holanda, en quince, contar un 50% de población musulmana. Esa tensión, en la polaridad inmigración masiva/natalidad regresiva, hará triunfar la invasión islámica de Europa y como reacción, producir movimientos radicales – neofascistas - como el holandés, el francés y quién sabe si el alemán, todo ello a corto plazo. Y sin ideas brillantes o útiles o creativas en el horizonte que impidan la descomposición, tras sesenta años de éxito que refiere Rajoy.

      De manera que el deconstruccionismo de la filosofía europea, apoyado por el repliegue USA, supondría acabar con doscientos años de los más grandiosos de occidente, que con regímenes basados en el humanismo cristiano y la democracia liberal han aportado a la humanidad un desarrollo constante e imparable, logrando multiplicar por once la renta per cápita mundial, a pesar de que la población se multiplicó por 6,5 veces. Un éxito espectacular aun conllevando desarrollo desigual, con casos paradigmáticos como la propia USA – modelo de sociedad nada igualitaria- pero donde la riqueza se multiplicó por veinte en estos dos siglos. Ningún modelo de los conocidos en la historia o en la ciencia política ha demostrado una eficacia mayor que la democracia liberal parlamentaria y representativa para el impulso del bienestar, manteniendo libertad, progreso y respeto a los derechos humanos; en constante avance en la igualdad y en el reparto de la riqueza. Mucho menos- ya ven- los regímenes teocráticos musulmanes o los totalitarismos comunistas que en el mundo han sido y son, tan genocidas y opuestos al progreso y la dignidad humana, como los nazifascismos. Alarmantemente, parece como si islamismo y populismo comunista hubieran tramado una alianza de comprensión y ayuda mutua que llega incluso a la financiación de estos. Lejos quedan los años en que los “no alineados” – países mayoritariamente musulmanes- suponían valladar contra las veleidades expansionistas del imperialismo soviético. Era la lucha entre las firmes creencias religiosas del monoteísmo y el materialismo ateo del marxismo comunismo. Y eso, a pesar del panarabismo de líderes como Nasser, que supo doblegar a los “Hermanos Musulmanes” a la vez que mantener su apoyo al “socialismo árabe”.

     Así pues, el mundo europeo se pone de nuevo en situación de espera hasta conocer el destino de Francia y seguramente Alemania. Pero ninguno de los cuatro líderes que tomaron la antorcha de la continuidad en Versalles, tiene en mano portarla más allá del año que transcurre. Incluido Rajoy, ya digo, a pesar de suponer ejemplo de aplomo y equilibrio en tiempos de tempestades suicidas. Y de vaciedad ideológica, por supuesto, pero sin desentonar del catálogo que circula; al menos parece un administrador eficaz y ojalá que honesto, si se observan los tiburones corruptos que le rodean. Los propios y los de enfrente.

     Pero miren. Desde mi Azotea diviso un paisaje abrupto y un paisanaje encanallado. Ya veremos si los 42 años transcurridos desde 1975 y que constituyen el periodo más feraz de nuestra historia moderna, no pasan al recuerdo añorante, cuando resulta imposible volver a vivir y superar. Ha sido tiempo de contínua transición, de cambio, comprensión y avance de la convivencia en libertad; comenzado desde un centrismo razonable – a distancia sideral de la comedia de C ́s- estrechando las manos comprensivas y colaboradoras de un franquismo sociológico restante y diverso, así como las del comunismo otrora revolucionario o las del nacionalismo histórico, siempre tan peligrosas. Y se pone en marcha el proceso que parecía imparable del bienestar en libertad.      

     Ahora ya ven. Un Gobierno en precario, incapaz de aprobar los Presupuestos del año en curso, que deberían estar en vigor hace casi tres meses; inhabilitado para aprobar un Decreto Ley, por exigencia comunitaria, que debería poner fin al matonismo de un sindicalismo gremial y verticalista u obligándole a tragar con una subida de las pensiones conforme al IPC, sin previa reforma que saque al sistema de la quiebra en que se haya. Eso sí, estos estadistas comediantes y patriotas, sólo alcanzan al consenso y el acuerdo para prohibir cortar el rabo a los perros. Y para qué seguir porque el panorama parece exigir, manteniendo lo dicho, la necesidad de nueva convocatoria de elecciones a partir de mayo. Y todo por despreciar que liberalismo y socialdemocracia es el auténtico gobierno de progreso.

     Con Hegel y los pensadores liberales estoy, y con todos aquéllos que consideren el desarrollo de la libertad como tema fundamental de la Historia. El liberalismo, en continua evolución, es siempre favorable a la reforma y siempre opuesto al radicalismo de los extremos. El liberalismo, como la libertad, nunca fracasan. España como Nación, sí. 



jueves, 9 de marzo de 2017

La Opinión de Julián Delgado

Artículo que será publicado por el Diario “Última Hora” de Mallorca, el próximo sábado
CINISMO Y FANATISMO
Julián Delgado. Escritor
    El cinismo es a menudo una forma de ocultar la zozobra y  la turbación que puede generar una realidad conflictiva. Aunque se ha convertido en arma habitual, son los nacionalistas y los populistas quienes han hecho de esta práctica un uso más depurado para defender a ultranza hechos reprobables. Es el cinismo con que Mas, el mismo día que Montull amenazaba con denunciar el 3%, negaba a los periodistas que su partido se hubiera financiado de forma ilegal y que, por más que se repitiera mil veces, una mentira como ésa nunca llegaría a ser verdad. Ese cinismo imprudente e impúdico denigra a quien lo usa, especialmente cuando ejerce o ha ejercido un cargo público. Ante la evidencia, el cínico miente de manera descarada, quita importancia al hecho denunciado y acusa de torcidas motivaciones a quien lo denuncia. Para Mas, lo denunciable no es la corrupción de su partido, sino el Estado español, al que acusa de organizar una llamada Operación Cataluña para desacreditar a los muy honrados líderes del Procés.
    Estos cínicos degradan la democracia y, utilizando  soflamas de intelectuales de cámara, agravios inventados, falsos héroes y epopeyas inexistentes, movilizan masas irreflexivas para que cubran sus espaldas. El nacionalismo no prospera sin la mentira y el cinismo porque es una falsa ideología que da falsas soluciones a problemas inexistentes o mal planteados. Eso sí, siempre produce víctimas. A veces se han contado por millones.
    Si el cinismo es pernicioso, no lo es menos el fanatismo, que resulta imprescindible para que la sociedad afín asuma el discurso del cínico. El fanatismo rompe la convivencia social, deforma la realidad, no permite la reflexión y cierra el paso a cualquier propuesta razonable. El fanático construye sobre creencias y estereotipos que no admiten crítica; su razón es un asalto a la razón que pretende imponerse como razón única; en algunos casos, por la fuerza. La lógica no funciona con el fanatico, pues rechaza cualquier hecho si no es adaptable a su irrealidad. Por eso, su discurso es necesariamente cínico y está abocado al fracaso y a la frustración. Pero ya lo sabíamos, en el siglo XXI, el nacionalismo es la consciencia degradada del romanticismo: una antigualla.